domingo, 31 de diciembre de 2023

RAMIRO: EL LÍDER FRATERNO DEL APRA

 RAMIRO: El líder fraterno del APRA


Ramiro Prialé es, sin duda, uno de los líderes apristas más queridos por los seguidores de Víctor Raúl Haya de la Torre. El efecto es fruto de su entrega integra y constante a la causa aprista, durante más de medio siglo.

Homenajear sus 84 años con un balance de su vida es reconocerle al hombre su verdadera dimensión de líder y el compromiso que adquirió con su tiempo. Este recuento sucinto, no es otro que la memoria del ideario aprista.

TRAYECTORIA POLÍTICA

Nació en la ciudad de Huancayo el 6 de enero de 1904, Prialé se ligó a los jóvenes rebeldes de su tiempo a los 26 años para fundar poco despúes el Partido Aprista liderado por Víctor Raúl Haya de la Torre.

En 1933, sufrió su primera prisión, en momentos en que conjugaba su actividad política con la enseñanza del aprismo y el sindicalismo en la Universidad Popular Gonzales Prada, en el barrio de La Victoria.

Al recobrar su libertad fue presentado por el mártir aprista Manuel Arévalo a Víctor Raúl. El breve encuentro con el joven huancaíno le bastó al líder para saber que tenía ante sí a un hombre en quien depositar su confianza.

El visionario político no se equivocó. En los años negros del aprismo, Prialé se convirtió en el gran organizador del partido; junto con Arévalo -encargado  de la zona norte- cumplió la difícil y peligrosa misión de mantener aglutinado al partido.

Sus condiciones organizativas y su fidelidad a la causa, le valieron que Haya lo designara más tarde secretario nacional de organización, cargo que desempeñó hasta 1945 en que pasó a ser secretario general del PAP, hasta 1964.

Mas de 13 años de prisión y muchas más de destierros y persecuciones, dan fe de su entrega total al ideario aprista. En esos años sin tregua, desempeño múltiples labores partidarias en las que destacó su posición conciliadora de la que hizo meta e ideal de su ejercicio político.

Justamente esta proclividad al diálogo le permitieron convertirse en el artífice del Frente Democrático Nacional que condujo a la presidencia en 1945 al Dr. Bustamante y Rivero y de la Convivencia Nacional. Estos dos acontecimientos lograron -poco después- rescatar al Partido Aprista de la clandestinidad y recuperarlo a la vida democrática.

LOS MÉRITOS

Al igual que Víctor Raúl, Prialé ha tenido siempre un especial interés por la formación de las nuevas generaciones partidarias. Su preocupación se materializó en 1933 al impulsar la fundación de la Federación Aprista Juvenil, que derivaría después en la JAP. Como primer secretario general fue elegido en aquella oportunidad, Armando Villanueva del Campo.

Por el importante órgano juvenil, transitaron entre otros, dirigentes apristas de renombre, como Luis Felipe de las Casas, Romualdo Biaggi, Juan Torres García, Andrés Townsend Ezcurra y Roberto Martínez Merizalde.

Su vida política no fue menos intensa, senador en cinco oportunidades, dos veces presidente de la Cámara Alta, miembro de la Asamblea Constituyente de 1979, Prialé integró también la plancha aprista como candidato a la segunda vicepresidencia en 1963, acompañando a Víctor Raúl.

El reconocimiento a su trabajo le merecieron en diversas ocasiones condecoraciones tanto de nuestro país como del extranjero, entre ellas, la recibida de manos del general y entonces presidente de Francia, Charles De Gaulle.

El premio querido, sin embargo, lo ha logrado en el corazón del pueblo aprista el cual reconoce en el veterano al patriarca, al líder fraterno y maestro de la política.

En su incansable lucha, Prialé mostro siempre especial preferencia por las causas de la regionalización, el Magisterio y el desarrollo de los pueblos atrasados. A ellos brindó febriles esfuerzos y terca constancia de años.

EL PADRE Y LA COMPAÑERA

Su interés por la docencia le viene de la sangre familiar. Su padre -Pedro Sixto Prialé- fue un reconocido maestro huancaíno. Ramiro, continuaría los pasos paternos, debutando a los 15 años como maestro en su tierra natal.

Su azarosa vida política nunca le hicieron olvidar su condición de maestro. Ya siendo legislador y gracias al tesón que lo caracteriza, impulsó diversas obras en favor de la educación peruana, entre ellas, la creación de numerosos centros primarios, secundarios y superiores a lo largo de todo el país.

Fruto de su amor por el Magisterio son también la creación de la Universidad Nacional del Centro y la incorporación del 20 por ciento del presupuesto general de la República al sector de la Educación.

Prialé es considerado, también, el padre de la regionalización. El proceso, que tiene por objeto lograr la descentralización del país, ya se ha puesto en marcha y debe parecerle al veterano líder, un sueño hecho realidad.

“Si tuviera que volver a pasar todas las cosas que viví, para encontrarte, lo haría otra vez”, -le confesó una vez Ramiro Prialé a su esposa Antonieta Zeballos, defendiendo con esta frase todo el amor que es capaz de sentir un hombre por una mujer.

UNA VIDA DIFICIL

Evocando este gesto de cariño, Antonieta Zeballos retribuyó ayer el mismo sentimiento a su compañero definiendo, de este modo, lo que has significado Prialé en su vida.

No obstante los amargos momentos vividos a su lado, años de cárceles y amenazas constantes, Antonieta recuerda con afecto y sobrado orgullo sus años junto al líder. “Quizás han sido, precisamente esas dificultades las que le han dado valor y sentido a nuestra vida”, confiesa.

Los años pasados con Prialé no fueron fáciles. En tres oportunidades sufrió la indecible angustia de escuchar de boca de los enemigos que su compañero había muerto. Conoció también el dolor de la recién casada, separada de su esposo por una de las tantas carcelerías, que purgó siete años y de la cual salió para conocer recién a su hijo Gonzalo que había nacido cuando ingreso al penal.

Los infortunios no frustraron la relación, más aún la fortalecieron. Antonieta explica que una de las razones del éxito matrimonial lo constituye su adhesión a la misma causa del aprismo.

Esta causa los unió en 1945, cuando Antonieta, militante aprista de Arequipa recibió de su partido la delicada misión de ser enlace en el lugar entre el reconocido líder, recién llegado de Lima, y los responsables locales.

UN HOMBRE DE SU TIEMPO

Un buen tiempo, Antonieta cumplió con eficacia la labor, sin saber de quién se trataba. Un descuido del líder, que dejó entrever en su casaca las iniciales de su nombre legal, le permitieron comprender que el fogoso activista Alfredo Ganoza, era en realidad el legendario Ramiro Prialé.

Después vino el amor y el cariño familiar. Y, con los años, la alegría de los hijos. Prialé tiene siete hijos, cuatro de su primer matrimonio del que enviudó: Alfredo, Raquel, Pedro y Víctor. Con Antonieta, nacieron Gonzalo, Ramito Fernando y la última Irma.

Al hablar de sus mejores virtudes, esta fiel compañera reconoce en Prialé, su paciencia, la eterna afabilidad y su carácter, naturalmente bondadoso, cualidades que han contribuido a la estabilidad y felicidad de la unión.

Al hacer un balance de su vida política, Antonieta reconoce también, con gratitud, el cariño que despiertan en la colectividad aprista, este nuevo cumpleaños de Prialé.

“El siempre fue reconocido, porque contó con el aval de Víctor Raúl. Ahora, hay nuevas generaciones que tienen otra visión de las cosas y muchas veces piensan que los grandes acontecimientos pasados se deberían haber echo de otro modo. Pero cada tiempo tiene su propia interpretación que es diferente s los otros”, así, sencillamente, explica las incomprensiones que como todo líder Prialé afronta también.

domingo, 24 de diciembre de 2023

DON RAMIRO PRIALÉ

DON RAMIRO PRIALÉ

Por: Fernando Arias - Stella C. (*)

Queremos expresar nuestras condolencias por la muerte del Presidente del Senado de la República, don Ramiro Prialé. Su muerte, como primera reflexión, nos recuerda la transitoriedad de los hombres. No en vano la Biblia enseña: “El hombre nacido de mujer vive corto tiempo… Sale como una flor; y es cortado: huye como sombra, y jamás permanece en un mismo estado”.

Pero no queremos limitarnos a reflexionar sobre lo inevitable de su muerte. Queremos comentar lo irreparable de su vida. Don Ramiro Prialé fue un hombre noble y ejemplar. De hecho, no tuvimos el placer de conocerlo personalmente, pero si lo conocimos indirectamente. Gracias a sus parientes (específicamente sus nietos Rodolfo y Horacio), gracias a sus compañeros de partido, gracias a los miles de hombres y mujeres humildes que él acostumbraba ayudar: a través de todos ellos podemos hacernos una imagen de su existencia.

Don Ramiro Prialé, destacó visiblemente en el mundo de la política. En su partido -el APRA- ocupó siempre lugar de importancia. A nivel nacional, lo mismo. Puede citarse como ejemplo de su peso específico dos datos: fue el hombre que llevó al APRA a la legalidad y a Prado a la presidencia, y recientemente se ha revelado que se le ofreció la presidencia en 1962.

La historia parlamentaria lo recordará como uno de los pilares de la célula parlamentaria aprista. Llegó con Manuel Seoane y Luis Heysen en 1945 al senado, y desde entonces logró demostrar su capacidad como legislador. Son muchas las leyes en las que tuvo participación, pero queremos mencionar sólo dos; por ser de rango constitucional. Primero, es el responsable de la norma 197 de nuestra Constitución de 1979, relativa al presupuesto; segundo, es el autor del Art. 257 in fine de la misma Carta Política. De esto, hay constancia escrita.

En ellas, se expresa la experiencia del parlamentario y la sagacidad del político; además de su calidad de jurista genésico.

No queremos ahondar, en un tema que otros podrán tratar con mayor conocimiento pero sí queremos recordar su conducta política. El señor Ramiro Prialé fue un líder que prefirió el camino difícil de la democracia, al recurso fácil de la violencia. A pesar de sufrir más de una década de prisiones, optó por no perder la fe en las elecciones libres. Fue un hombre modelo, sin ser erudito era sabio; sin ser audaz era exitoso. Pero sobre todo, era un político paciente. Sabía que es mejor la espera al apuro, el triunfo seguro a la victoria pírrica.

Como hombre, don Ramiro Prialé fue bondadoso. Lo demuestra el dolor sincero de una multitud, el llanto fraterno de sus compañeros, la plegaria silenciosa de sus hijos y nietos, la impronta de ausencia en su esposa. Ha muerto un hombre bueno, pero ha nacido un ejemplo a seguir.


(*). Fuente: “La Crónica”. OPINIÓN, Pág. 9. Sábado 9 de Abril de 1988.

domingo, 26 de noviembre de 2023

MENCIÓN HONORARIA AL DR. ERNESTO ALAYZA GRUNDY

MENCIÓN HONORARIA AL DR. ERNESTO ALAYZA GRUNDY

Dr. SALOMON LERNER FEBRES

RECTOR PUCP (*)

No resulta frecuente para una institución, aunque ello siempre sea grato, el celebrar la feliz coincidencia entre los valores que la inspiran y personas concretas que los encarnan de manera cabal.

Hoy vivimos una de esas experiencias singulares. Un hombre formado por nuestra Universidad y que supo a lo largo de su fecunda vida desplegar y enriquecer las simientes que, añadidas a las de su hogar, fueron entregadas por nosotros, viene a ésta su casa, para recibir merecido homenaje.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua, que contiene la inconmesurable riqueza léxica de nuestro idioma, nos ofrece entre sus vocablos más preciados los de la honestidad, el honor y la caballerosidad. Y anota acerca de ellos que se debe entender por honesto a quien, a través de su conducta, se caracteriza por ser justo y razonable, calidades que, a su turno, nutren el concepto del honor, el cual construyéndose precisamente gracias a la razón y a la justicia propician que, aquellos dignos de ser llamados honorables, sean los que asuman el más sincero cumplimiento de sus deberes respecto del prójimo y de ellos mismos. Finalmente, honestidad y honor se presentan como los ingredientes indispensables para que podamos identificar al caballero, es decir a quien se comporta con nobleza y generosidad.

Don Ernesto Alayza Grundy es para todos aquellos que le conocen el ejemplo vivo del caballero honesto y honorable. A despecho de los muy frecuentes equívocos en los que la apariencia exterior traiciona la realidad espiritual que define a las personas, en don Ernesto sus ascéticos rasgos anuncian de manera parca, pero plena, la riqueza de una inteligencia penetrante, de una voluntad tenaz, vale decir la existencia de una sólida conciencia moral.

Así pues, valores postulados de modo abstracto hallan en él forma concreta y demuestran que no son simple ilusión. Figura cervantina que nuestra fantasía pareciera reservar sólo al mundo de la ficción se anida de pronto en un hombre singular y nos señala que es posible, más allá de la novela, encontrar en el mundo en que nos ha tocado vivir al personaje desinteresado que sólo se enamora de las causas justas. El Dr. Ernesto Alayza Grundy, don Ernesto para quienes deseamos sentirnos cercanos a él, representa para la Pontificia Universidad Católica del Perú no sólo a quien se desempeñara en ella como atinada autoridad, eficiente funcionario y docto profesor, roles que nuestra historia de 80 años deberá necesariamente consignar; no sólo ha sido también el sabio consejero que en difíciles cuestiones jurídicas ha ayudado con acertadas sugerencias a adoptar las mejores soluciones; recogiendo todo ello y superándolo, él ha sido y es, para nuestra Casa de Estudios, una de las personas que se acerca más al hombre que aspiramos a formar: profesional competente, persona sensible y comprometida con las penas y alegrías de su patria, hombre de sólidos principios católicos que no ha querido divorciarlos de su vida y que, por tanto, ha obrado con recta conciencia en cada uno de sus actos familiares y profesionales.

Por todo eso, porque lo sentimos tan nuestro, porque condensa tantas virtudes que nosotros queremos transmitir a nuestros jóvenes, es que hoy le rendimos este homenaje. Su natural humildad hizo que se resistiera a la organización de este acto, y con esa actitud no logró sino que nos ratificáramos en nuestra comprensión de que nos hallábamos frente a un hombre que merecía ser mostrado como ejemplo. Lo hacemos con sinceridad y emoción, y una vez más nos valemos de él para, señalándolo, indicar que son hombres de su integridad y temple aquellos que, desde siempre, hemos querido formar.

Doctor Ernesto Alayza Grundy, reciba de la Pontificia Universidad Católica del Perú, su hogar intelectual, un afecto que desborda límites y que halla su modesta y simbólica expresión en este recuerdo.

(*). Lima, 27 de Octubre de 1997

sábado, 4 de noviembre de 2023

A ERNESTO ALAYZA GRUNDY

 A ERNESTO ALAYZA GRUNDY

Por: Juan Carlos Tafur (*)

El 18 de octubre cumplió 75 años Ernesto Alayza Grundy y dado a su importancia pública y su significación política nos colocamos en el imperativo de sumarle a su personal e íntima autorreflexión este sencillo recuento y homenaje.

Alayza despliega sus primeros compromisos públicos en los terrenos de la práctica social cristiana. En el Centro Católico de Miraflores, bajo la inspiración del sacerdote español Amelio Plasencia y como dato interesante, teniendo entre sus alumnos a Luis Bedoya Reyes, Alayza inicia su compromiso vital.

Bajo esta circunstancia, Alayza participa luego en el movimiento de Acción Católica, lo cual, además de fortalecer su ya convicto compromiso socialcristiano, le permitió establecer lazos de amistad con jóvenes de otros países con similares inquietudes. Personas como Rafael Caldera o Eduardo Frei compartieron con él ideas y emociones sobre la común realidad latinoamericana y sobre las perspectivas y dificultades de aplicar la bullente reflexión pastoral de la Iglesia Católica.

Así se entiende la participación política de Ernesto Alayza. Sin soslayar que desde muchos años atrás desempeño cargos públicos, en 1956 participa en la fundación de la Democracia Cristiana. En cabal ejercicio de consecuencia entiende que la política no debe ser un terreno reñido con la ética cristiana sino, todo lo contrario, su mejor campo de despliegue.

La Democracia Cristiana de ese entonces, a pesar de no alcanzar el éxito político, desempeña un rol inédito en la historia política nacional: el de promoción ideológica e influencia doctrinaria. Circunstancias que no es pertinente detallar hacen que el proyecto se trunque y Alayza, junto con un grupo grande de demócratas cristianos, decide renunciar. Llevado por el mismo sentido de consecuencia que le hiciera ser fundador de la Democracia Cristiana, esta vez, transcurridos diez años, funda el Partido Popular Cristiano (1966) y ejerce por consenso la presidencia de la flamante agrupación.

Apartándose de la medianía en cuanto al éxito electoral, el PPC participa de manera importante en la Asamblea Constituyente de 1978. Con el limpio antecedente democrático de no haber colaborado con la dictadura, el APRA,  aún bajo la dirección de Haya de la Torre, y el PPC, comparten responsabilidades, Haya preside la Constituyente, Luis Alberto Sánchez es su primer vicepresidente y Alayza el segundo.

Se llega al hito democrático de 1980 y en él Ernesto Alayza resulta elegido senador de la República habiendo participado en la plancha presidencial de su partido. Además de ello, como parte del apoyo brindado por su agrupación política al gobierno de Acción Popular, desempeña luego, entre 1983 y 1984, la cartera de Justicia.

EJERCICIO DE VIRTUD

De por si es destacable la trayectoria reseñada, pero lo que en esta ocasión queremos enfatizar es el trasfondo de compromiso ético que la ha acompañado. “Rara avis” de la política nacional ésta que siempre antepuso su sentido de compromiso a su interés personal. Carente de aquello que se conoce como el “orgasmo por el poder”. Alayza no orientó sus acciones en tal perspectiva.

Perteneciente a una generación política
que no cree en la escisión entre las buenas maneras y la severidad, seguramente causó más de un enojo por su honesta actitud personal. Entre sus honrosos “desatinos” se cuenta el haberse definido, cuando muy pocos se atrevían a hacerlo, como un hombre de derecha o, en gesto que lo pinta de cuerpo entero, cuando la media voz era general durante la Constituyente al respecto, el haber sido uno de los primeros en exigir la devolución de los medios de comunicación a sus legítimos propietarios.

Remontándose por ello por sobre desencuentros producidos en el fragor de la lucha política, su persona se asienta en el reconocimiento consensual y respetuoso de sus amigos y hasta de sus adversarios políticos.

Hacer ejercicio de virtud en política es poco común y hacerlo durante toda una vida, es casi una excentricidad. Es por eso que, en un país sin memoria como el nuestro, recordar a Ernesto Alayza además de un homenaje personal por la especial fecha, es también -y más en momentos como el actual- un acto de pedagogía política.

(*) EXPRESO. Lima, Martes 20 de octubre de 1987. Pág. 11.

domingo, 10 de septiembre de 2023

EL TIEMPO NO HA CONVALIDADO EL EMBUSTE DE FUJIMORI

 EL TIEMPO NO HA CONVALIDADO EL EMBUSTE DE FUJIMORI

Entrevista a Alberto Borea Odría (*)

Alberto Fujimori se convirtió en dictador cuando disolvió el congreso de la república. ¿Usted cree que Martín Vizcarra, al cerrar el congreso de la república, también se convirtió en dictador?

No. No es lo mismo. En 1992 se vivía en una democracia constitucional que Fujimori destrozó.

Hoy día vivimos en una confusión normativa donde la “constitución” se usa de la manera como le provoca a los actores de poder y no como el instrumento que encuadra jurídicamente los fenómenos políticos, como la describe André Hauriou. En estos años primero se actúa y luego de interpreta la Constitución.

Esta situación de anomalía constitucional existe desde que se produjo el golpe de 1992, y se impuso una “constitución” con la sola finalidad de favorecer la permanencia del gobernante. Una “constitución” que se dicta para aumentar el poder del gobernante y evitar las restricciones de los demás actores políticos, no es una Constitución propiamente dicha. Es, como lo dijo Valentín Paniagua, un Estatuto de Ocupación; es decir, las órdenes que le dan los vencedores a los vencidos en un conflicto armado. Eso tiene naturaleza de fuerza y, por lo tanto, debió de dejarse de obedecer apenas Fujimori salió fugado.

Antes de analizar el comportamiento de los gobernantes de acuerdo a la “constitución”, tenemos que analizar si dicha “constitución” es legítima. Tenemos que ir sin miedo a una revisión total del sistema constitucional

Usted fue abogado de Pedro Pablo Kuczynski en el antejuicio político. Por tanto, fue un actor en aquel momento político. ¿Usted cree que el entonces vicepresidente Martín Vizcarra llegó a ser presidente porque traicionó a Pedro Pablo Kuczynski?

Se ha hablado mucho sobre ese tema, pero no podemos afirmar aquello de lo que no tenemos pruebas. Yo conocí episódicamente al ex presidente regional de Moquegua y luego Vicepresidente de la República. Quienes estuvieron en las reuniones en que habrían participado Keiko Fujimori y el actual Jefe de Estado, no han revelado lo tratado. En todo caso, a don Martín Vizcarra, ante la renuncia del Presidente Kuczynski, le correspondía ejercer el cargo. Si algo más se conoce algún día, tendrá que analizarse de acuerdo a esas evidencias.

¿Qué parecido encuentra, en cuanto a la falta de modales democráticos, entre Fujimori y Vizcarra?

No tienen parangón. Fujimori fue un permanente arrasador del sistema democrático. Había una total diferencia entre lo que decía y lo que se hacía. Ni él, ni nadie en su gobierno tenía lo que Konrad Hesse llama “voluntad de Constitución”, vale decir, el compromiso firme de los actores de poder por hacer que la vida política se rija por los cánones allí previstos. ¿Se conoce de algún momento en la historia política donde el Ministerio Público haya servido de arma arrojadiza para perseguir a los rivales? ¿Alguna vez las Fuerzas Armadas fueron más deliberantes que en esos años? Podemos poner miles de etcéteras.

En el caso del actual titular del Ejecutivo, me parece que tal como pasó con Fujimori, llegó sin preparación suficiente al cargo ni con un partido político al mismo, lo que muchas veces lo ha llevado a rodearse de personas poco eficientes para la tarea que se les encomendó y ello ha contribuido a generarle una gruesa confusión en el manejo de difíciles situaciones políticas, como pasó cuando pretendió que se puede entender que se produce tácitamente la negativa de un voto de confianza por parte del Congreso. Pero eso no lo hace igual ni lo acerca a ese extremo. Espero que en el año que falta, se esmere más en la concordia que en la discordia.

Alan García fue su amigo de juventud. Ambos formaron parte del discipulado más cercano de Haya de la Torre. ¿Qué concepto político le merece su suicidio?

Yo hago un juzgamiento humano de ese hecho. Me apena por él mismo porque llegar a ese extremo tiene que ser el resultado de tensiones muy extremas a las que se somete la psiquis de la persona y porque nadie se merece ese fin. Me apena por su familia. Me apena por sus amigos. Dios es el que tendrá que juzgar ese hecho. En este mundo se tratará de explicarlo, pero sólo el Señor sabrá cómo entenderlo dentro de su infinita misericordia.

En el supuesto de que el Apra le ofreciera la candidatura presidencial en el 2021, ¿volvería usted al Apra?

Yo soy discípulo de Víctor Raúl Haya de la Torre, guardo en mi corazón y he tratado de reflejar en mi comportamiento político todo lo que aprendí de él, de Andrés Townsend, de Ramiro Prialé y de todos los apristas que por edad pude conocer que habían luchado por un Perú mejor a costa del sacrificio de su libertad y de su propio desarrollo personal, económico y profesional. Pan con libertad, Interamericanismo democrático sin imperio, etc.

Pero también tuve la fortuna de aprender mucho de Luis Bedoya Reyes, de Roberto Ramírez del Villar, de Mario Polar y del propio Héctor Cornejo Chávez, en la corriente social cristiana. La Economía Social de Mercado, la primacía de la persona y de sus derechos como tales y su trascendencia como guías del accionar del Estado, etc.

Para mí han sido fuentes maravillosas de inspiración.

Por mucho tiempo usted le llamó "documento" y no propiamente "constitución", valga la redundancia, a la Constitución de 1993. Después de casi tres décadas de vigencia constitucional, ¿sigue pensando lo mismo?

No hay redundancia, porque no se trata de conceptos similares. La de 1979 fue una Constitución, lo de 1993 es una mascarada ilegítima. Seguiré llamándola así porque como decía Gustav Radbruch, un gran jurista alemán, los abogados debemos tener el coraje de no llamar Derecho a lo que no es sino la imposición de la fuerza. O, para seguir el pensamiento de los romanos, “las cosas son lo que son y no lo que dicen ser”. Si tú a un lapicero le dices caballo, no por eso le salen 4 patas ni te puedes subir sobre él y pretender inscribirte en una carrera.

Para mí el tiempo no ha convalidado el embuste de Fujimori. Cada vez que el tema se puso en debate los candidatos que señalaron que lo cambiarían o revisarían integralmente, ganaron las elecciones. Sin embargo, ninguno cumplió. Tienes el caso de García en el 2006 (que sólo lo dijo y después no lo cumplió) y Humala en el 2011 (que juró por el espíritu de la Constitución de 1979, pero como pasó como con el vals a ese respecto: después del juramento vino la traición).

Vemos su actividad política en las redes sociales. ¿Será usted candidato a la presidencia de la República el 2021?

Ves mi actividad formativa en la Unidad Democrática de Centro. Sí y muy intensa, porque creo que si no nos esforzamos por tener un partido político sobre cimientos de pensamiento orgánico y compartido por sus miembros, seguiremos dilapidando el tiempo como país. Sobre la otra parte de la pregunta te respondo con lo que dice el Evangelio: “A cada día le basta su afán”. Ya veremos en su momento lo que corresponda.

Qué opinión le merece la designación de Pedro Cateriano como Primer Ministro.

Pedro Cateriano es una persona formada y firme. Se puede discrepar con él en algunas cosas, pero es una persona que entiende la política y por lo mismo sabe cuando hay que apretar el freno y cuando pisar el acelerador. Por lo pronto él ha escogido a algunos Ministros y ha participado con el Jefe de Estado en la selección y designación del nuevo Gabinete y espero que su gestión cumpla con los tres objetivos que ha señalado: vencer al Covid en el Perú, recuperar la economía y el trabajo de los peruanos y mantener una actitud de total imparcialidad en el proceso electoral. Además, debe de esforzarse en acercar cada vez más al Perú en el cumplimiento de los derechos sociales.

Qué es más importante para el país, en estos momentos de sobrevivencia contra el COVID-19: ¿el debate sobre la inmunidad o la asistencia a los sectores Salud y Economía?

Evidentemente el tema del enfrentamiento a la pandemia y el de la recuperación de la economía del país, por eso es que no se entiende la prisa y los golpes y contragolpes de uno y otro lado acerca de la inmunidad y de otros temas. 

¿Cómo vislumbra el panorama electoral del bicentenario?

Todavía no lo vislumbro. Todo está muy brumoso. Hay que trabajar para que se disipe el horizonte y el Perú pueda ver con claridad y sin miedos el futuro y escoja con mejor discernimiento. Por eso la fase formativa es esencial, aunque parezca tarde.

Espero que el Perú de mañana se construya sobre los valores que han soportado a la clase media, el empuje de los peruanos emergentes que desde el pueblo luchan por mejorar su situación y darle un buen futuro a sus hijos y sobre el talento de los empresarios que han tenido éxito y que ponen sin egoísmo sus dotes de creatividad y organización al servicio del país. Un Perú de Centro y Democrático.

¿En una frase, qué es el Perú ahora?

Un país que confronta grandes problemas pero que tiene inmensas posibilidades que para concretarse requieren de una actitud clara y positiva de todos sus habitantes. Donde para que se camine como nación hay que desterrar la envidia y el recurrente juego del “palo encebado” en la política. 

 

(*). Diario Expreso 19 de Julio de 2020 – Revista dominical

sábado, 25 de marzo de 2023

LO DICHO: SIN REFORMA CONSTITUCIONAL

 Lo dicho: sin reforma constitucional

                                                                  Por: Francisco Eguiguren (*)

Días atrás señalé que las discrepancias políticas entre las bancadas parlamentarias, y en el interior de algunas de estas, hacían poco probable lograr acuerdos para alcanzar los votos exigidos para aprobar las reformas constitucionales propuestas a debate en el Congreso. Pero ni siquiera se ha llegado a discutirlas, debido a incidentes que llevaron a suspender el asunto hasta nuevo aviso.

Se cuestiona a las bancadas Nacionalista y de Unión Por el Perú querer introducir en el debate nuevas reformas, no previstas originalmente en los temas programados. Proponen desde el retorno a la Constitución de 1979 hasta la modificación de aspectos específicos del Régimen Económico de la Carta de 1993, señalando que la reinstauración de la constitución de 1979 incluso formó parte de la oferta electoral del Partido Aprista, que el presidente Alan García ha abandonado.

Es cierto que los temas ya programados y dictaminados eran la bicameralidad del Congreso, la renuncia y vacancia del mandato parlamentario, la elección de los directores de Banco Central de Reversa, entre otros. También se contempla la reforma de algunos artículos del sistema judicial, propuesta muy limitada y distante de la del Ceriajus y de la prevista inicialmente en el Congreso, al punto que aporta poca solución a los graves y urgentes problemas del sistema judicial. Las nuevas propuestas modificaban la agenda original, pero ello puede hacerse de existir acuerdo y voluntad política.

El retorno a la Constitución de 1979 es planteado por diversos sectores políticos y sociales desde hace varios años; ha sido asumido por las bancadas Nacionalista y de UPP y por algunos parlamentarios apristas. Siempre he señalado que existen sobradas razones jurídicas, políticas y éticas para dejar de lado la Carta de 1993, ya sea volviendo a la Constitución de 1979, con algunas reformas de actualización, o haciendo una nueva Constitución. Pero el Gobierno, coincidiendo con el fujimorismo y con otros grupos políticos y empresariales, no quiere que se reforme el régimen Económico de la Carta de 1993, aduciendo que ‘’espantaría’’ a los inversionistas. Temen también que se incluyan mayores derechos sociales y económicos o que redefina el rol del Estado. Es legítimo tener cualquiera de estas posturas políticas. Lo importante es superar el impase que bloquea cualquier reforma constitucional. Por ello, lo más razonable sería someter a votación parlamentaria, de una vez por todas, si se acoge o rechaza el retorno a la Constitución de 1979, dando por resuelto este asunto y dejando en claro la posición real de los distintos grupos parlamentarios, incluyendo al aprismo, claro está.

(*). Perú 21 (12 de junio de 2008)