viernes, 26 de abril de 2019

REFORMA DEL ESTADO O ASAMBLEA CONSTITUYENTE

Por: Hector Huerto Milla
Después del paro nacional del 14 de Julio último, ha quedado demostrado que más del 70% de todo el conglomerado social demandan la Convocatoria a una Asamblea Constituyente a efecto de Refundar la República dentro de nuevos objetivos y conceptos de una Democracia real y participativa.
Sin embargo, la clase política sigue sorda, muda e indiferente ante el clamor del pueblo. Persisten tercamente en su programa de la reforma del Estado, con la única finalidad de contar con mayores recursos económicos para pagar los servicios de la deuda externa, a costa del hambre, la miseria y el abandono total del pueblo. 
Seguir gobernado dentro del marco de la Constitución de 1993, facilita a todo  gobernante de turno  navegar  dentro de la corrupción y la inmoralidad, para  luego demandar acciones de "moralización, investigación, leyes especiales sobre denuncias, incrementos de procuradurías y otros más", solo con el propósito de crear el ambiente necesario para seguir gozando del beneficio de la reelección  permanente en el cargo de congresista o de otro nivel que permite una Constitución obsoleta y corrupta.
Lamentablemente los partidos políticos han callado en los siete idiomas sobre la demanda principal de la CGTP con relación al paro nacional. Otros han propuesto su programa de lucha particular. Este silencio sepulcral nos demuestra  que en el Perú existe una Constitución que solo sirve para mantener a una burocracia dorada que disfruta de los ingresos de la hacienda pública: Presidente de la República, Ministros de Estado, Congresistas, Vocales Constitucionales, Vocales Supremos, Superiores y de los Tribunales Administrativos; Zares, Generales de las FF.AA, Presidentes Regionales, Alcaldes, Prefectos, Subprefectos y los respectivos Gerentes de todo nivel dentro de la administración; cuyos cargos y funciones solo sirven  como brazos ejecutores del poder político de turno. Después de capturar el Poder con el voto obligatorio se convierten en los verdugos y enemigos del pueblo.
Para seguir manteniendo los privilegios, ventajas y franquicias que facilita impunemente la Constitución de 1993  el cogollo de la clase política solo se refiere a la "Reforma del Estado", que les permita rematar a precio de chatarra los bienes,  recursos y territorios del Estado, bajo el nombre de protección y promoción  a la inversión privada o para cancelar sutilmente el derecho que tiene el  pueblo en el  acceso a  la educación,  salud, infraestructura  vial, energética y demás  servicios fundamentales.
Recordemos que la reforma del Estado, en el caso del Perú, comenzó en los años de 1978, cuando el Sr. Silva Ruete era Ministro de Economía y Finanzas del Gobierno del General Morales Bermúdez, bajo la modalidad de la compra de la renuncia de los trabajadores de las ex- empresas públicas del Estado. Posteriormente, la misma receta fue aplicada para todo el sector público nacional por el gobierno de Fujimori y Montesinos, entre 1992 a Setiembre del 2000. Entonces, queda demostrado que el pregón de la reforma del Estado solo se ha ejecutado en los periodos de dictadura y con la única finalidad de reducir la burocracia en los niveles medianos e inferiores que están siempre al servicio del pueblo, como son salud, educación vías de comunicación. En cambio la burocracia dorada, en éste mismo periodo, sumados a los de Paniagua y Toledo, aumentó en cantidad y en privilegios, más no en méritos y en calidad. Es la clase política- administrativa más corrupta e inmoral dentro del aparato del Estado.
La reforma del Estado ha sido propugnada e impulsada por Estados que gozan de una economía fuerte y sólida como Estados Unidos e Inglaterra, a partir de 1980, con el objeto de llegar a un gobierno pequeño o a un Estado Mínimo.
Debemos tener en cuenta, que un "gobierno pequeño" aparentemente ha sido más un arma de la retórica electoral que un verdadero objetivo de política económica. Ni siquiera los más rabiosos defensores de la famosa "reforma del estado" y del achicamiento del gasto público, como Ronald Reagan y Margaret Thatcher, lograron un progreso significativo en éste terreno (Atilio A. Borón, Imperio & Imperialismo).
Ante el fracaso demostrado sobre el tema de la reforma del Estado desde hace 24 años en el Perú y en los demás Estados del hemisferio, solo queda la convocatoria a una Asamblea Constituyente, porque solo así se podrá lograr una Democracia representativa y participativa, y una burocracia necesaria e indispensable para el servicio del pueblo del Estado, más no como brazo ejecutor del poder político corrupto, diabólico y degenerado que facilita y permite la Constitución de 1993.
Al Refundarse la República como resultado de una Asamblea Constituyente, se debe tener presente que la burocracia como parte del Estado, nace en Francia pre revolucionaria con la compra - venta de los puestos públicos, luego vienen los aportes de Juan Bodino (1530- 1596). A partir de 1660-1715, durante el reinado de Luis XIV, es "sustituido por una burocracia profesional en constante expansión que asume la mayor parte de las tareas administrativas. Formación de un sistema ministerial estable (secretarios de estado), desarrollo de las oficinas centrales, consolidación de un sistema de las "intendencias" como instrumento de control burocrático central sobre las "periferias", son las principales innovaciones administrativas del periodo" (Ángel Panebianco, Manual de Ciencias Políticas).
Después de haber transcurrido más de 344 años de la creación de una burocracia profesional para el servicio del aparato estatal y de todo el pueblo del Estado, tal como lo demuestra la experiencia de los Estados más desarrollados, no debemos admitir que la reformar el Estado solo tenga por finalidad reducir la burocracia en los servicios públicos de salud, educación y de infraestructura en agravio del gran conglomerado social. El Perú debe contar con una Escuela Nacional de formación de los servidores públicos, a fin de evitar la compra-venta de los cargos como pago de las campañas electorales o como parte de vulgares negocios, tal fue como en Francia del siglo XIV.
Algún sector podrá afirmar que en el Estado Peruano existen Centros Superiores para la formación de nuestras FF.AA. y Fuerzas Policiales y la Escuela Nacional de Diplomáticos. Sin embargo, hemos perdido todas las guerras y las batallas. También dirán que contamos con centros de formación profesional para docentes, pero tenemos un nivel alarmante de analfabetos e ignorantes. Existen más de 74 Universidades entre públicas y privadas a nivel nacional, pero nos falta profesionales idóneos para confrontar los retos de la modernidad.
La reforma del Estado beneficia únicamente a los corruptos, incapaces e inmorales. En cambio, la Refundación del Republica, nos permitirá contar con una Escuela Nacional de Administración Pública que garantice los derechos del pueblo, aun cuando tengamos que soportar la existencia de burócratas incapaces, indolentes e inservibles por unos años más.

Huánuco, 23 de Julio del 2004.