RAMIRO: El líder fraterno del APRA
Ramiro Prialé es, sin duda, uno de los líderes apristas más queridos por
los seguidores de Víctor Raúl Haya de la Torre. El
efecto
es fruto de su entrega integra y constante a la causa aprista, durante
más de medio siglo.
Homenajear sus 84 años con un balance de su vida es reconocerle al hombre
su verdadera dimensión de líder y el compromiso que adquirió con su tiempo.
Este recuento sucinto, no es otro que la memoria del ideario aprista.
TRAYECTORIA POLÍTICA
Nació en la ciudad de Huancayo el 6 de enero de 1904, Prialé se ligó a los
jóvenes rebeldes de su tiempo a los 26 años para fundar poco despúes el Partido
Aprista liderado por Víctor Raúl Haya de la Torre.
En 1933, sufrió su primera prisión, en momentos en que conjugaba su
actividad política con la enseñanza del aprismo y el sindicalismo en la
Universidad Popular Gonzales Prada, en el barrio de La Victoria.
Al recobrar su libertad fue presentado por el mártir aprista Manuel Arévalo
a Víctor Raúl. El breve encuentro con el joven huancaíno le bastó al líder para
saber que tenía ante sí a un hombre en quien depositar su confianza.
El visionario político no se equivocó. En los años negros del aprismo,
Prialé se convirtió en el gran organizador del partido; junto con Arévalo
-encargado de la zona norte- cumplió la
difícil y peligrosa misión de mantener aglutinado al partido.
Sus condiciones organizativas y su fidelidad a la causa, le valieron que
Haya lo designara más tarde secretario nacional de organización, cargo que
desempeñó hasta 1945 en que pasó a ser secretario general del PAP, hasta 1964.
Mas de 13 años de prisión y muchas más de destierros y persecuciones, dan
fe de su entrega total al ideario aprista. En esos años sin tregua, desempeño múltiples
labores partidarias en las que destacó su posición conciliadora de la que hizo
meta e ideal de su ejercicio político.
Justamente esta proclividad al diálogo le permitieron convertirse en el
artífice del Frente Democrático Nacional que condujo a la presidencia en 1945
al Dr. Bustamante y Rivero y de la Convivencia Nacional. Estos dos
acontecimientos lograron -poco después- rescatar al Partido Aprista de la
clandestinidad y recuperarlo a la vida democrática.
LOS MÉRITOS
Al igual que Víctor Raúl, Prialé ha tenido siempre un especial interés por
la formación de las nuevas generaciones partidarias. Su preocupación se
materializó en 1933 al impulsar la fundación de la Federación Aprista Juvenil,
que derivaría después en la JAP. Como primer secretario general fue elegido en
aquella oportunidad, Armando Villanueva del Campo.
Por el importante órgano juvenil, transitaron entre otros, dirigentes
apristas de renombre, como Luis Felipe de las Casas, Romualdo Biaggi, Juan
Torres García, Andrés Townsend Ezcurra y Roberto Martínez Merizalde.
Su vida política no fue menos intensa, senador en cinco oportunidades, dos
veces presidente de la Cámara Alta, miembro de la Asamblea Constituyente de
1979, Prialé integró también la plancha aprista como candidato a la segunda
vicepresidencia en 1963, acompañando a Víctor Raúl.
El reconocimiento a su trabajo le merecieron en diversas ocasiones
condecoraciones tanto de nuestro país como del extranjero, entre ellas, la
recibida de manos del general y entonces presidente de Francia, Charles De
Gaulle.
El premio querido, sin embargo, lo ha logrado en el corazón del pueblo
aprista el cual reconoce en el veterano al patriarca, al líder fraterno y
maestro de la política.
En su incansable lucha, Prialé mostro siempre especial preferencia por las
causas de la regionalización, el Magisterio y el desarrollo de los pueblos
atrasados. A ellos brindó febriles esfuerzos y terca constancia de años.
EL PADRE Y LA COMPAÑERA
Su interés por la docencia le viene de la sangre familiar. Su padre -Pedro
Sixto Prialé- fue un reconocido maestro huancaíno. Ramiro, continuaría los
pasos paternos, debutando a los 15 años como maestro en su tierra natal.
Su azarosa vida política nunca le hicieron olvidar su condición de maestro.
Ya siendo legislador y gracias al tesón que lo caracteriza, impulsó diversas
obras en favor de la educación peruana, entre ellas, la creación de numerosos
centros primarios, secundarios y superiores a lo largo de todo el país.
Fruto de su amor por el Magisterio son también la creación de la
Universidad Nacional del Centro y la incorporación del 20 por ciento del
presupuesto general de la República al sector de la Educación.
Prialé es considerado, también, el padre de la regionalización. El proceso,
que tiene por objeto lograr la descentralización del país, ya se ha puesto en
marcha y debe parecerle al veterano líder, un sueño hecho realidad.
“Si tuviera que volver a pasar todas las cosas que viví, para encontrarte,
lo haría otra vez”, -le confesó una vez Ramiro Prialé a su esposa Antonieta
Zeballos, defendiendo con esta frase todo el amor que es capaz de sentir un
hombre por una mujer.
UNA VIDA DIFICIL
Evocando este gesto de cariño, Antonieta Zeballos retribuyó ayer el mismo
sentimiento a su compañero definiendo, de este modo, lo que has significado Prialé en su vida.
No obstante los amargos momentos vividos a su lado, años de cárceles y
amenazas constantes, Antonieta recuerda con afecto y sobrado orgullo sus años
junto al líder. “Quizás han sido, precisamente esas dificultades las que le
han dado valor y sentido a nuestra vida”, confiesa.
Los años pasados con Prialé no fueron fáciles. En tres oportunidades sufrió
la indecible angustia de escuchar de boca de los enemigos que su compañero
había muerto. Conoció también el dolor de la recién casada, separada de su
esposo por una de las tantas carcelerías, que purgó siete años y de la cual
salió para conocer recién a su hijo Gonzalo que había nacido cuando ingreso al
penal.
Los infortunios no frustraron la relación, más aún la fortalecieron.
Antonieta explica que una de las razones del éxito matrimonial lo constituye su
adhesión a la misma causa del aprismo.
Esta causa los unió en 1945, cuando Antonieta, militante aprista de
Arequipa recibió de su partido la delicada misión de ser enlace en el lugar
entre el reconocido líder, recién llegado de Lima, y los responsables locales.
UN HOMBRE DE SU TIEMPO
Un buen tiempo, Antonieta cumplió con eficacia la labor, sin saber de quién
se trataba. Un descuido del líder, que dejó entrever en su casaca las iniciales
de su nombre legal, le permitieron comprender que el fogoso activista Alfredo
Ganoza, era en realidad el legendario Ramiro Prialé.
Después vino el amor y el cariño familiar. Y, con los años, la alegría de
los hijos. Prialé tiene siete hijos, cuatro de su primer matrimonio del que
enviudó: Alfredo, Raquel, Pedro y Víctor. Con Antonieta, nacieron Gonzalo,
Ramito Fernando y la última Irma.
Al hablar de sus mejores virtudes, esta fiel compañera reconoce en Prialé,
su paciencia, la eterna afabilidad y su carácter, naturalmente bondadoso,
cualidades que han contribuido a la estabilidad y felicidad de la unión.
Al hacer un balance de su vida política, Antonieta reconoce también, con
gratitud, el cariño que despiertan en la colectividad aprista, este nuevo
cumpleaños de Prialé.
“El siempre fue reconocido, porque contó con el aval de Víctor Raúl. Ahora,
hay nuevas generaciones que tienen otra visión de las cosas y muchas veces
piensan que los grandes acontecimientos pasados se deberían haber echo de otro
modo. Pero cada tiempo tiene su propia interpretación que es diferente s los otros”, así, sencillamente, explica las incomprensiones que
como todo líder Prialé afronta también.