TRAICIÓN VITANDA
(+) A Pedro Planas Silva
Atrás quedaron los esfuerzos concertados y en forma unísona clamamos por democracia, transparencia y dignidad. Transcurridos más de un año de gobierno, observamos que nuestros representantes traicionan el mandato popular y se niegan a devolverle la legalidad y decencia a la política. Para capturar el poder, se enviste como adalides del cambio, pero ya instalados en sus codiciados puestos, cual Judas Iscariote, traicionan al electorado, desconociendo las ofertas electorales que ellos auspiciaron.
Arruinan la transición democrática, al conservar la opresora estructura legal que duramente combatimos, generando inestabilidad, tan solo para contentar a los poderosos que convivieron a la dictadura. Privilegian las exigencias que les impone el Fondo Monetario Internacional, sin considerar la deuda interna que tienen con los pueblos postergados y las promesas hechas a los electores. El pueblo les otorga el mandato y ellos se transforman en sumisos borregos del imperial organismo.
No se requiere ser versado constitucionalista, solo tener instrucción básica para proclamar que la Constitución de 1979, es la constitución legitima de la democracia, ¿qué hacen “nuestros” parlamentarios? ¡Complotan contra ella!.
Reformando el estatuto fraudulento de la dictadura, traicionan el espíritu reivindicador de la lucha contra el fujimorato, para transformarse en carta magnicidas y cómplices del 5 de abril de 1992. No advierten la cláusula de seguridad que contiene la Constitución de 1979 en su artículo 307, que lo exalta como blindaje legal para preservarlo de todo golpe de Estado. Reafirmando la triste realidad que en el Perú la ley no se cumple y el derecho es una simple pantomima.
Es ignorancia supina pretender, que la fuerza, el fraude y el golpe de Estado pueden generar derecho, ¿dónde están sus principios democráticos? ¿porqué condenarnos a vivir bajo la sombra autocrática de una constitución espuria?.
Anhelábamos que luego de 10 años de oprobio la política se regeneraría, al contrario, nos sumergen a una podredumbre moral y política generado por los congresistas que pretenden avalar el asalto a la democracia y, hoy sus mentores están fugitivos o presos. Este triste espectáculo recuerda al instinto canino, que vuelve a comer lo que han vomitado.
Estos congresistas de marras, sometiéndose al capricho del señor Henry Pease exhiben un patético escenario: la congresista Annel Townsend falta a la memoria de su padre al apoyar la reforma traidora, los integrantes de la Alianza Unidad Nacional, regocijarse con designar un viejo edificio del congreso con el nombre de Roberto Ramírez del Villar y no valorar su legado constitucional.
Y ¿qué decir de los apristas?, sólo un intento tímido de reclamar el retorno a la Constitución de 1979, pasaron a convertirse en tontos útiles del proyecto claudicador. Al señor Jorge del Castillo, le asignan el capitulo del régimen económico, quien se esfuerza conciliando intereses del capital y los trabajadores, sin advertir que para el pueblo esta cometiendo un acto de doble traición: al legado histórico del fundador de su partido y a los principios democráticos, ¿se repetirá la indignación de los apristas decentes y formar como en otrora el APRA rebelde?.
Para finalizar la traición y exaltar la pomposa “concertación”, malgastan el presupuesto en asambleas y debates circenses, se han presupuestado para el año 2002 N/S 330’190,624.00, y para el departamento de Huanuco, el segundo de mayor pobreza a nivel nacional N/S 7’182,600.00, o sea 45 veces más, sin considerar el déficit fiscal, ¿eso se cubre con privatizaciones?. Para el año 2003, el presupuesto del ejecutivo plantea recaudar N/S 1,424 millones por privatización ($400 millones) y para el pago de la deuda externa la cuarta parte del presupuesto nacional, ¿en beneficio de quien gobiernan “nuestros” representantes?.
El partido gobernante y los congresistas deben predicar con el ejemplo. Cambiar el sentimiento negativo que tiene la población a su clase política y, ser eficiente en sus funciones que realmente les compete, mas no tratar de emitir una nueva constitución para el que no fueron elegidos. La historia nos muestra el sendero de sojuzgamiento y atraso que tuvimos que soportar, también la salida reivindicadota. ¡Basta ya de cambios para permanecer igual!.
Isaac Laurencio Boza
Diario AHORA (14/01/03)
Atrás quedaron los esfuerzos concertados y en forma unísona clamamos por democracia, transparencia y dignidad. Transcurridos más de un año de gobierno, observamos que nuestros representantes traicionan el mandato popular y se niegan a devolverle la legalidad y decencia a la política. Para capturar el poder, se enviste como adalides del cambio, pero ya instalados en sus codiciados puestos, cual Judas Iscariote, traicionan al electorado, desconociendo las ofertas electorales que ellos auspiciaron.
Arruinan la transición democrática, al conservar la opresora estructura legal que duramente combatimos, generando inestabilidad, tan solo para contentar a los poderosos que convivieron a la dictadura. Privilegian las exigencias que les impone el Fondo Monetario Internacional, sin considerar la deuda interna que tienen con los pueblos postergados y las promesas hechas a los electores. El pueblo les otorga el mandato y ellos se transforman en sumisos borregos del imperial organismo.
No se requiere ser versado constitucionalista, solo tener instrucción básica para proclamar que la Constitución de 1979, es la constitución legitima de la democracia, ¿qué hacen “nuestros” parlamentarios? ¡Complotan contra ella!.
Reformando el estatuto fraudulento de la dictadura, traicionan el espíritu reivindicador de la lucha contra el fujimorato, para transformarse en carta magnicidas y cómplices del 5 de abril de 1992. No advierten la cláusula de seguridad que contiene la Constitución de 1979 en su artículo 307, que lo exalta como blindaje legal para preservarlo de todo golpe de Estado. Reafirmando la triste realidad que en el Perú la ley no se cumple y el derecho es una simple pantomima.
Es ignorancia supina pretender, que la fuerza, el fraude y el golpe de Estado pueden generar derecho, ¿dónde están sus principios democráticos? ¿porqué condenarnos a vivir bajo la sombra autocrática de una constitución espuria?.
Anhelábamos que luego de 10 años de oprobio la política se regeneraría, al contrario, nos sumergen a una podredumbre moral y política generado por los congresistas que pretenden avalar el asalto a la democracia y, hoy sus mentores están fugitivos o presos. Este triste espectáculo recuerda al instinto canino, que vuelve a comer lo que han vomitado.
Estos congresistas de marras, sometiéndose al capricho del señor Henry Pease exhiben un patético escenario: la congresista Annel Townsend falta a la memoria de su padre al apoyar la reforma traidora, los integrantes de la Alianza Unidad Nacional, regocijarse con designar un viejo edificio del congreso con el nombre de Roberto Ramírez del Villar y no valorar su legado constitucional.
Y ¿qué decir de los apristas?, sólo un intento tímido de reclamar el retorno a la Constitución de 1979, pasaron a convertirse en tontos útiles del proyecto claudicador. Al señor Jorge del Castillo, le asignan el capitulo del régimen económico, quien se esfuerza conciliando intereses del capital y los trabajadores, sin advertir que para el pueblo esta cometiendo un acto de doble traición: al legado histórico del fundador de su partido y a los principios democráticos, ¿se repetirá la indignación de los apristas decentes y formar como en otrora el APRA rebelde?.
Para finalizar la traición y exaltar la pomposa “concertación”, malgastan el presupuesto en asambleas y debates circenses, se han presupuestado para el año 2002 N/S 330’190,624.00, y para el departamento de Huanuco, el segundo de mayor pobreza a nivel nacional N/S 7’182,600.00, o sea 45 veces más, sin considerar el déficit fiscal, ¿eso se cubre con privatizaciones?. Para el año 2003, el presupuesto del ejecutivo plantea recaudar N/S 1,424 millones por privatización ($400 millones) y para el pago de la deuda externa la cuarta parte del presupuesto nacional, ¿en beneficio de quien gobiernan “nuestros” representantes?.
El partido gobernante y los congresistas deben predicar con el ejemplo. Cambiar el sentimiento negativo que tiene la población a su clase política y, ser eficiente en sus funciones que realmente les compete, mas no tratar de emitir una nueva constitución para el que no fueron elegidos. La historia nos muestra el sendero de sojuzgamiento y atraso que tuvimos que soportar, también la salida reivindicadota. ¡Basta ya de cambios para permanecer igual!.
Isaac Laurencio Boza
Diario AHORA (14/01/03)