POLÉMICA
¿Crecimiento o desarrollo?
Por: Eduardo Arroyo Sociólogo
Jueves 4 de Marzo del 2010
El Perú crece gracias a la minería, la pesquería y la construcción. Sin un proyecto estratégico de desarrollo nacional nos hemos convertido históricamente en un abastecedor mundial de materias primas.
Muchos creen que el aumento del PBI significa desarrollo, pero basar el crecimiento en la venta de materias primas no nos da perspectivas futuras. Es seguir haciendo lo mismo que hace 500 años. Desarrollo es calidad de vida y bienestar. Las Naciones Unidas llaman a desarrollarnos generando trabajo, educación, salud y vivienda. Hay, pues, que apostar por el crecimiento con desarrollo.
Un proyecto estratégico prefigura qué tipo de país se quiere forjar invirtiendo 20% en educación. No más analfabetos. La educación pública recuperaría su rol central, congregando a los mejores docentes y devolviendo al profesor el grado de amauta, de maestro inculcador de valores, con sueldo digno. Añadamos la alimentación a la población escolar y universitaria. No más fariseísmo al sostener que ellos son el futuro de la patria. Ellos son nuestro presente, son la mayoría nacional y nos retan e interpelan. Hay que invertir 10% del presupuesto nacional en investigación, 10% en salud, 10% en vivienda, 20% en agricultura, 20% en armamento y sueldo de las FF.AA. y policiales, para tener una sensata capacidad disuasiva. El resto del presupuesto hay que dejarlo para las épocas de escasez y crisis.
Solo habrá trabajo si el Estado sienta en la mesa de negociaciones al capital transnacional, al gran capital nacional, a los medianos y pequeños productores y negocia en bien de todos los peruanos echando a andar la maquinaria productiva. Un proyecto estratégico de desarrollo requiere capital extranjero invertido allí donde lo demande el gobierno que pague los impuestos de ley. Este proyecto reivindica el papel de la ética en la política para que la política se convierta en tarea de servicio. Nada de escándalos en donde no se pena a nadie ni “chanchullos” en los que se negocian las riquezas del país. Si solo prima la ley de la ganancia y no los valores patrióticos y soberanos seguirá habiendo corrupción, desnacionalización de la economía y chilenización de nuestros mercados.
Sin un sistema guiado por las necesidades humanas primará la exclusión social, para marchar a la descentralización dando a cada región lo que le corresponde, fortalecer el mercado interno y externo en esta etapa de globalización, en que tenemos posibilidades de éxito si sabemos abrirnos a nuevos mercados sin intervencionismo de otro país. En un mundo multilateral lo nacional pasa por la fusión con el proyecto de integración latinoamericana.
Una refundación debe cambiar la Constitución de 1993 dada por el fujimorismo y volver a la de 1979 reelaborada o marchar hacia una asamblea constituyente que forje una nueva Carta Magna adecuada al siglo XXI.
¿Crecimiento o desarrollo?
Por: Eduardo Arroyo Sociólogo
Jueves 4 de Marzo del 2010
El Perú crece gracias a la minería, la pesquería y la construcción. Sin un proyecto estratégico de desarrollo nacional nos hemos convertido históricamente en un abastecedor mundial de materias primas.
Muchos creen que el aumento del PBI significa desarrollo, pero basar el crecimiento en la venta de materias primas no nos da perspectivas futuras. Es seguir haciendo lo mismo que hace 500 años. Desarrollo es calidad de vida y bienestar. Las Naciones Unidas llaman a desarrollarnos generando trabajo, educación, salud y vivienda. Hay, pues, que apostar por el crecimiento con desarrollo.
Un proyecto estratégico prefigura qué tipo de país se quiere forjar invirtiendo 20% en educación. No más analfabetos. La educación pública recuperaría su rol central, congregando a los mejores docentes y devolviendo al profesor el grado de amauta, de maestro inculcador de valores, con sueldo digno. Añadamos la alimentación a la población escolar y universitaria. No más fariseísmo al sostener que ellos son el futuro de la patria. Ellos son nuestro presente, son la mayoría nacional y nos retan e interpelan. Hay que invertir 10% del presupuesto nacional en investigación, 10% en salud, 10% en vivienda, 20% en agricultura, 20% en armamento y sueldo de las FF.AA. y policiales, para tener una sensata capacidad disuasiva. El resto del presupuesto hay que dejarlo para las épocas de escasez y crisis.
Solo habrá trabajo si el Estado sienta en la mesa de negociaciones al capital transnacional, al gran capital nacional, a los medianos y pequeños productores y negocia en bien de todos los peruanos echando a andar la maquinaria productiva. Un proyecto estratégico de desarrollo requiere capital extranjero invertido allí donde lo demande el gobierno que pague los impuestos de ley. Este proyecto reivindica el papel de la ética en la política para que la política se convierta en tarea de servicio. Nada de escándalos en donde no se pena a nadie ni “chanchullos” en los que se negocian las riquezas del país. Si solo prima la ley de la ganancia y no los valores patrióticos y soberanos seguirá habiendo corrupción, desnacionalización de la economía y chilenización de nuestros mercados.
Sin un sistema guiado por las necesidades humanas primará la exclusión social, para marchar a la descentralización dando a cada región lo que le corresponde, fortalecer el mercado interno y externo en esta etapa de globalización, en que tenemos posibilidades de éxito si sabemos abrirnos a nuevos mercados sin intervencionismo de otro país. En un mundo multilateral lo nacional pasa por la fusión con el proyecto de integración latinoamericana.
Una refundación debe cambiar la Constitución de 1993 dada por el fujimorismo y volver a la de 1979 reelaborada o marchar hacia una asamblea constituyente que forje una nueva Carta Magna adecuada al siglo XXI.
FUENTE: DIARIO EL COMERCIO