domingo, 26 de noviembre de 2023

MENCIÓN HONORARIA AL DR. ERNESTO ALAYZA GRUNDY

MENCIÓN HONORARIA AL DR. ERNESTO ALAYZA GRUNDY

Dr. SALOMON LERNER FEBRES

RECTOR PUCP (*)

No resulta frecuente para una institución, aunque ello siempre sea grato, el celebrar la feliz coincidencia entre los valores que la inspiran y personas concretas que los encarnan de manera cabal.

Hoy vivimos una de esas experiencias singulares. Un hombre formado por nuestra Universidad y que supo a lo largo de su fecunda vida desplegar y enriquecer las simientes que, añadidas a las de su hogar, fueron entregadas por nosotros, viene a ésta su casa, para recibir merecido homenaje.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua, que contiene la inconmesurable riqueza léxica de nuestro idioma, nos ofrece entre sus vocablos más preciados los de la honestidad, el honor y la caballerosidad. Y anota acerca de ellos que se debe entender por honesto a quien, a través de su conducta, se caracteriza por ser justo y razonable, calidades que, a su turno, nutren el concepto del honor, el cual construyéndose precisamente gracias a la razón y a la justicia propician que, aquellos dignos de ser llamados honorables, sean los que asuman el más sincero cumplimiento de sus deberes respecto del prójimo y de ellos mismos. Finalmente, honestidad y honor se presentan como los ingredientes indispensables para que podamos identificar al caballero, es decir a quien se comporta con nobleza y generosidad.

Don Ernesto Alayza Grundy es para todos aquellos que le conocen el ejemplo vivo del caballero honesto y honorable. A despecho de los muy frecuentes equívocos en los que la apariencia exterior traiciona la realidad espiritual que define a las personas, en don Ernesto sus ascéticos rasgos anuncian de manera parca, pero plena, la riqueza de una inteligencia penetrante, de una voluntad tenaz, vale decir la existencia de una sólida conciencia moral.

Así pues, valores postulados de modo abstracto hallan en él forma concreta y demuestran que no son simple ilusión. Figura cervantina que nuestra fantasía pareciera reservar sólo al mundo de la ficción se anida de pronto en un hombre singular y nos señala que es posible, más allá de la novela, encontrar en el mundo en que nos ha tocado vivir al personaje desinteresado que sólo se enamora de las causas justas. El Dr. Ernesto Alayza Grundy, don Ernesto para quienes deseamos sentirnos cercanos a él, representa para la Pontificia Universidad Católica del Perú no sólo a quien se desempeñara en ella como atinada autoridad, eficiente funcionario y docto profesor, roles que nuestra historia de 80 años deberá necesariamente consignar; no sólo ha sido también el sabio consejero que en difíciles cuestiones jurídicas ha ayudado con acertadas sugerencias a adoptar las mejores soluciones; recogiendo todo ello y superándolo, él ha sido y es, para nuestra Casa de Estudios, una de las personas que se acerca más al hombre que aspiramos a formar: profesional competente, persona sensible y comprometida con las penas y alegrías de su patria, hombre de sólidos principios católicos que no ha querido divorciarlos de su vida y que, por tanto, ha obrado con recta conciencia en cada uno de sus actos familiares y profesionales.

Por todo eso, porque lo sentimos tan nuestro, porque condensa tantas virtudes que nosotros queremos transmitir a nuestros jóvenes, es que hoy le rendimos este homenaje. Su natural humildad hizo que se resistiera a la organización de este acto, y con esa actitud no logró sino que nos ratificáramos en nuestra comprensión de que nos hallábamos frente a un hombre que merecía ser mostrado como ejemplo. Lo hacemos con sinceridad y emoción, y una vez más nos valemos de él para, señalándolo, indicar que son hombres de su integridad y temple aquellos que, desde siempre, hemos querido formar.

Doctor Ernesto Alayza Grundy, reciba de la Pontificia Universidad Católica del Perú, su hogar intelectual, un afecto que desborda límites y que halla su modesta y simbólica expresión en este recuerdo.

(*). Lima, 27 de Octubre de 1997

No hay comentarios: