miércoles, 1 de mayo de 2019


FRENTES REGIONALES DE LIBERACIÓN NACIONAL

Por: Héctor Huerto Milla (*)
Estamos seguros de que una gran parte del conglomerado del pueblo peruano, ha dado lectura a la proclama  del Dr. Javier Valle Riestra (JVR) publicada el día 13 de los corrientes en el Diario La Razón, en la cual propone con gran entusiasmo y cercana esperanza la formación de un “Frente Hayista de Liberación nacional”,  que nos permita  una regeneración  de la moral del Estado peruano y de reconstrucción que arquitecture los cimientos de un Estado de trabajadores manuales e intelectuales sobre las viejas fronteras, de Ecuador al Norte y Bolivia al sur; debido a que los partidos políticos han claudicado y las izquierdas se han infestado de los vicios de las oligarquías y de parecidos partidos arcaicos.
Consideramos que la iniciativa es oportuna y revolucionaria. Sin embargo, el nombre del referido movimiento no debería ser “Frente Hayista”, porque ello significaría volver a la propuesta del frente único de 1930, al Congreso Económico de 1946, al Frente democrático con Prado de 1956, a la coalición APRA- Odria de 1963 y a la actual propuesta de AGP del Frente social.  El movimiento debería denominarse Frentes Regionales de Liberación Nacional, lo cual nos permitiría agrupar a todo el conglomerado social sin nombres, apellidos, y sin odios y rencores del pasado. Debe ser algo nuevo y renovado. Naturalmente sin dejar de lado los grandes aportes de los pensadores políticos que tuvo el Perú durante el Siglo XX y del pensamiento de los politólogos de América, Europa y Asia; si realmente queremos recuperar la moral y los derechos del conglomerado social del pueblo peruano.
En las circunstancias actuales en las que vive el Perú, y debido a las causas generadas por la clase política nacional, nadie cree en los nombres de los políticos y mucho menos en los Mesías que exponen floridos y académicos discursos para pretender solucionar los graves problemas que confronta el Estado peruano. La verdad incuestionable es el hecho concreto de que las organizaciones de bases han sustituido el rol protagónico de los partidos políticos; de tal manera que, actualmente, la encarnación de la voz del pueblo está en los Frentes regionales. No olvidemos que la actual clase política ha sido la encargada de destruir y desprestigiar el nombre de destacados políticos, solo por defender los intereses personales y de grupo de sus miembros.
Frente a ésta realidad, el pueblo del Estado Peruano necesita enarbolar la bandera de propuestas concretas sobre la base de una democracia real, participativa, moderna, en donde se permita gobernar a los peruanos de diversas nacionalidades: citadinos, quechuas, aymaras, amazónicos, así como a los provenientes de otras culturas allende de nuestras fronteras. Existe un reducido sector de la población peruana que vive aparentemente vinculada por los efectos de la globalización, que ocupa un determinado espacio y que utiliza una misma vía de comunicación, sin embargo este sector no incluye a todas las nacionalidades que integran la población peruana, las cuales permanecen desvinculadas por completo.  Esta desvinculación es una consecuencia del hecho de que, los 183 años de vida republicana del Perú solo han servido para el disfrute del festín de la clase política en cada proceso electoral nacional o regional, en donde se negocia el reparto de escaños, fajines ministeriales, embajadas y, sobre todo, el reparto de la “torta” del presupuesto del Estado a nombre de los pobres del Perú.
Considero que el Dr. JVR, debería presentar su propuesta, en forma directa y personal, ante cada una de las Juntas Directivas de los Frentes Regionales del Perú, para así lograr la convocatoria a una Asamblea Constituyente y, con ello, arrojar de la administración del Estado a la actual clase política. Para ello se deberá encargar la Presidencia de la República al Presidente de la Corte Suprema en ejercicio, quien debería estar secundado en la administración del Estado por un equipo de ilustres ciudadanos propuestos por los Frentes Regionales, quienes gobernarían por un periodo de cuatro o seis meses, durante el cual se elegirá al Presidente de la Asamblea Constituyente. Pensar en la auto-convocatoria, adelanto de elecciones, declaración de vacancia de Toledo, en la clausura del Congreso o en realizar actos similares, solo constituye parte de un discurso tradicional que ha servido para el “reparto del festín” durante los 183 años de vida republicana.
Una vez lograda la constitución de los Frentes Regionales de Liberación Nacional, se deberían elaborar las bases morales y éticas para una Asamblea Constituyente, a fin de evitar que el poder único, supremo e indiscutible del pueblo del Estado sea contaminado con las viejas y caducas organizaciones y costumbres del pasado vergonzoso.  Esto se debe a que el poder constituyente debe responder a nuestra realidad telúrica, profunda, totémica que se encuentran en nuestras comunidades campesinas, pueblos del ande, de la costa y de la amazonía, quienes se  pronuncian a través de los Asentamientos Humanos que circundan a las 25 ciudades  occidentalizadas,  en donde se permiten los elevados sueldos para los sinecuras, a través de impuestos impagables, tarjetas de circulación y tantas otras membresías a espaldas de la realidad socio económica del pueblo.
Las referidas bases morales y éticas deberían comprender:  la no reelección inmediata de los constituyentes; el reestablecimiento del sistema bicameral moderno; la no reelección inmediata en ningún cargo público que provenga de elecciones populares; la reducción del mandato presidencial a cuatro años, del mandato de los congresistas a tres años, y del mandato de los congresistas regionales a dos años; la elección  universal solamente para los Alcaldes Distritales y Provinciales; la designación de los regidores por las Juntas vecinales por periodos anuales; el voto ciudadano facultativo; la creación de las regiones con plena autonomía política, económica y administrativa, la cual deberá estar claramente expresada en la Constitución nacional y en cada  una de las Constituciones regionales; la aprobación de las dietas de los cargos públicos por los Frentes Regionales de Liberación Nacional; la creación de la Escuela Nacional de Magistrados, que ofrezca el grado de Doctorado en Administración Judicial; la elección  de los miembros del Tribunal Constitucional y del Defensor del Pueblo; entre otros aspectos más.
Corresponderá al Dr. Javier Valle Riestra (JVR) iniciar la convocatoria a todos los Frentes Regionales, los mismos que están conformados por trabajadores, intelectuales, colegios profesionales, comerciantes, transportistas, juntas vecinales, jubilados, comunidades campesinas, asentamientos humanos, programas sociales; es decir por todo el conglomerado social del pueblo organizado, con la finalidad de proponer el inicio de la gran revolución constitucional del Estado peruano, la formación de los Frentes Regionales de Liberación Nacional y la redacción de las bases de la Asamblea Constituyente para el año 2005. Solo así se podrá arrojar del poder del Estado a la actual clase política corrupta e inmoral, a fin de poder refundar la República peruana para el siglo XXI. De lo contrario, todo quedará en el discurso y en los buenos propósitos, tal como lo venimos experimentando desde la década de 1930.
Huánuco, 17 de Febrero del 2005.
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(*) Abogado, con 31 años de ejercicio profesional. Ex. Diputado nacional en los períodos 1985- 1990, y 1990- 1992; Docente Universitario y Egresado de la Escuela de Maestría y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Federico Villareal, en el año 2004.