EL TIEMPO NO HA CONVALIDADO EL EMBUSTE DE FUJIMORI
Entrevista a Alberto Borea Odría (*)
No. No es lo mismo. En 1992 se vivía en una
democracia constitucional que Fujimori destrozó.
Hoy día vivimos en una confusión normativa donde la
“constitución” se usa de la manera como le provoca a los actores de poder y no
como el instrumento que encuadra jurídicamente los fenómenos políticos, como la
describe André Hauriou. En estos años primero se actúa y luego de
interpreta la Constitución.
Esta situación de anomalía constitucional existe
desde que se produjo el golpe de 1992, y se impuso una “constitución” con la
sola finalidad de favorecer la permanencia del gobernante. Una “constitución”
que se dicta para aumentar el poder del gobernante y evitar las restricciones
de los demás actores políticos, no es una Constitución propiamente dicha. Es,
como lo dijo Valentín Paniagua, un Estatuto de Ocupación; es decir, las
órdenes que le dan los vencedores a los vencidos en un conflicto armado. Eso
tiene naturaleza de fuerza y, por lo tanto, debió de dejarse de obedecer apenas
Fujimori salió fugado.
Antes de analizar el comportamiento de los
gobernantes de acuerdo a la “constitución”, tenemos que analizar si dicha
“constitución” es legítima. Tenemos que ir sin miedo a una revisión total del
sistema constitucional
Usted fue abogado de Pedro Pablo Kuczynski en el
antejuicio político. Por tanto, fue un actor en aquel momento político. ¿Usted
cree que el entonces vicepresidente Martín Vizcarra llegó a ser presidente
porque traicionó a Pedro Pablo Kuczynski?
Se ha hablado mucho sobre ese tema, pero no podemos
afirmar aquello de lo que no tenemos pruebas. Yo conocí episódicamente al ex
presidente regional de Moquegua y luego Vicepresidente de la República. Quienes
estuvieron en las reuniones en que habrían participado Keiko Fujimori y el
actual Jefe de Estado, no han revelado lo tratado. En todo caso, a don Martín
Vizcarra, ante la renuncia del Presidente Kuczynski, le correspondía ejercer el
cargo. Si algo más se conoce algún día, tendrá que analizarse de acuerdo a esas
evidencias.
¿Qué parecido encuentra, en cuanto a la falta de
modales democráticos, entre Fujimori y Vizcarra?
No tienen parangón. Fujimori fue un permanente
arrasador del sistema democrático. Había una total diferencia entre lo que
decía y lo que se hacía. Ni él, ni nadie en su gobierno tenía lo que Konrad
Hesse llama “voluntad de Constitución”, vale decir, el compromiso firme de
los actores de poder por hacer que la vida política se rija por los cánones
allí previstos. ¿Se conoce de algún momento en la historia política donde el
Ministerio Público haya servido de arma arrojadiza para perseguir a los
rivales? ¿Alguna vez las Fuerzas Armadas fueron más deliberantes que en esos
años? Podemos poner miles de etcéteras.
En el caso del actual titular del Ejecutivo, me
parece que tal como pasó con Fujimori, llegó sin preparación suficiente al
cargo ni con un partido político al mismo, lo que muchas veces lo ha llevado a
rodearse de personas poco eficientes para la tarea que se les encomendó y ello
ha contribuido a generarle una gruesa confusión en el manejo de difíciles
situaciones políticas, como pasó cuando pretendió que se puede entender que se
produce tácitamente la negativa de un voto de confianza por parte del Congreso.
Pero eso no lo hace igual ni lo acerca a ese extremo. Espero que en el año que
falta, se esmere más en la concordia que en la discordia.
Alan García fue su amigo de juventud. Ambos
formaron parte del discipulado más cercano de Haya de la Torre. ¿Qué concepto
político le merece su suicidio?
Yo hago un juzgamiento humano de ese hecho. Me
apena por él mismo porque llegar a ese extremo tiene que ser el resultado de
tensiones muy extremas a las que se somete la psiquis de la persona y porque
nadie se merece ese fin. Me apena por su familia. Me apena por sus amigos. Dios
es el que tendrá que juzgar ese hecho. En este mundo se tratará de explicarlo,
pero sólo el Señor sabrá cómo entenderlo dentro de su infinita misericordia.
En el supuesto de que el Apra le ofreciera la
candidatura presidencial en el 2021, ¿volvería usted al Apra?
Yo soy discípulo de Víctor Raúl Haya de la Torre,
guardo en mi corazón y he tratado de reflejar en mi comportamiento político
todo lo que aprendí de él, de Andrés Townsend, de Ramiro Prialé y de todos los
apristas que por edad pude conocer que habían luchado por un Perú mejor a costa
del sacrificio de su libertad y de su propio desarrollo personal, económico y
profesional. Pan con libertad, Interamericanismo democrático sin imperio, etc.
Pero también tuve la fortuna de aprender mucho de
Luis Bedoya Reyes, de Roberto Ramírez del Villar, de Mario Polar y del propio
Héctor Cornejo Chávez, en la corriente social cristiana. La Economía Social de Mercado,
la primacía de la persona y de sus derechos como tales y su trascendencia como
guías del accionar del Estado, etc.
Para mí han sido fuentes maravillosas de
inspiración.
Por mucho tiempo usted le llamó
"documento" y no propiamente "constitución", valga la
redundancia, a la Constitución de 1993. Después de casi tres décadas de
vigencia constitucional, ¿sigue pensando lo mismo?
No hay redundancia, porque no se trata de conceptos
similares. La de 1979 fue una Constitución, lo de 1993 es una mascarada
ilegítima. Seguiré llamándola así porque como decía Gustav Radbruch, un
gran jurista alemán, los abogados debemos tener el coraje de no llamar Derecho
a lo que no es sino la imposición de la fuerza. O, para seguir el pensamiento
de los romanos, “las cosas son lo que son y no lo que dicen ser”. Si tú a un
lapicero le dices caballo, no por eso le salen 4 patas ni te puedes subir sobre
él y pretender inscribirte en una carrera.
Para mí el tiempo no ha convalidado el embuste de
Fujimori. Cada vez que el tema se puso en debate los candidatos que señalaron
que lo cambiarían o revisarían integralmente, ganaron las elecciones. Sin
embargo, ninguno cumplió. Tienes el caso de García en el 2006 (que sólo lo dijo
y después no lo cumplió) y Humala en el 2011 (que juró por el espíritu de la
Constitución de 1979, pero como pasó como con el vals a ese respecto: después
del juramento vino la traición).
Vemos su actividad política en las redes sociales.
¿Será usted candidato a la presidencia de la República el 2021?
Ves mi actividad formativa en la Unidad Democrática
de Centro. Sí y muy intensa, porque creo que si no nos esforzamos por tener un
partido político sobre cimientos de pensamiento orgánico y compartido por sus
miembros, seguiremos dilapidando el tiempo como país. Sobre la otra parte de la
pregunta te respondo con lo que dice el Evangelio: “A cada día le basta su
afán”. Ya veremos en su momento lo que corresponda.
Qué opinión le merece la designación de Pedro Cateriano como Primer
Ministro.
Pedro Cateriano es una persona formada y firme. Se
puede discrepar con él en algunas cosas, pero es una persona que entiende la
política y por lo mismo sabe cuando hay que apretar el freno y cuando pisar el
acelerador. Por lo pronto él ha escogido a algunos Ministros y ha participado
con el Jefe de Estado en la selección y designación del nuevo Gabinete y espero
que su gestión cumpla con los tres objetivos que ha señalado: vencer al Covid
en el Perú, recuperar la economía y el trabajo de los peruanos y mantener una
actitud de total imparcialidad en el proceso electoral. Además, debe de
esforzarse en acercar cada vez más al Perú en el cumplimiento de los derechos
sociales.
Qué es más importante para el país, en estos
momentos de sobrevivencia contra el COVID-19: ¿el debate sobre la inmunidad o
la asistencia a los sectores Salud y Economía?
Evidentemente el tema del enfrentamiento a la
pandemia y el de la recuperación de la economía del país, por eso es que no se
entiende la prisa y los golpes y contragolpes de uno y otro lado acerca de la
inmunidad y de otros temas.
¿Cómo vislumbra el panorama electoral del
bicentenario?
Todavía no lo vislumbro. Todo está muy brumoso. Hay
que trabajar para que se disipe el horizonte y el Perú pueda ver con claridad y
sin miedos el futuro y escoja con mejor discernimiento. Por eso la fase
formativa es esencial, aunque parezca tarde.
Espero que el Perú de mañana se construya sobre los
valores que han soportado a la clase media, el empuje de los peruanos
emergentes que desde el pueblo luchan por mejorar su situación y darle un buen
futuro a sus hijos y sobre el talento de los empresarios que han tenido éxito y
que ponen sin egoísmo sus dotes de creatividad y organización al servicio del
país. Un Perú de Centro y Democrático.
¿En una frase, qué es el Perú ahora?
Un país que confronta grandes problemas pero que
tiene inmensas posibilidades que para concretarse requieren de una actitud
clara y positiva de todos sus habitantes. Donde para que se camine como nación
hay que desterrar la envidia y el recurrente juego del “palo encebado” en la
política.
(*). Diario Expreso 19 de Julio de 2020 – Revista dominical
