lunes, 30 de junio de 2008

Traición Vitanda

TRAICIÓN VITANDA

                                                                               (+) A Pedro Planas Silva
Atrás quedaron los esfuerzos concertados y en forma unísona clamamos por democracia, transparencia y dignidad. Transcurridos más de un año de gobierno, observamos que nuestros representantes traicionan el mandato popular y se niegan a devolverle la legalidad y decencia a la política. Para capturar el poder, se enviste como adalides del cambio, pero ya instalados en sus codiciados puestos, cual Judas Iscariote, traicionan al electorado, desconociendo las ofertas electorales que ellos auspiciaron.
Arruinan la transición democrática, al conservar la opresora estructura legal que duramente combatimos, generando inestabilidad, tan solo para contentar a los poderosos que convivieron a la dictadura. Privilegian las exigencias que les impone el Fondo Monetario Internacional, sin considerar la deuda interna que tienen con los pueblos postergados y las promesas hechas a los electores. El pueblo les otorga el mandato y ellos se transforman en sumisos borregos del imperial organismo.
No se requiere ser versado constitucionalista, solo tener instrucción básica para proclamar que la Constitución de 1979, es la constitución legitima de la democracia, ¿qué hacen “nuestros” parlamentarios? ¡Complotan contra ella!.
Reformando el estatuto fraudulento de la dictadura, traicionan el espíritu reivindicador de la lucha contra el fujimorato, para transformarse en carta magnicidas y cómplices del 5 de abril de 1992. No advierten la cláusula de seguridad que contiene la Constitución de 1979 en su artículo 307, que lo exalta como blindaje legal para preservarlo de todo golpe de Estado. Reafirmando la triste realidad que en el Perú la ley no se cumple y el derecho es una simple pantomima.
Es ignorancia supina pretender, que la fuerza, el fraude y el golpe de Estado pueden generar derecho, ¿dónde están sus principios democráticos? ¿porqué condenarnos a vivir bajo la sombra autocrática de una constitución espuria?.
Anhelábamos que luego de 10 años de oprobio la política se regeneraría, al contrario, nos sumergen a una podredumbre moral y política generado por los congresistas que pretenden avalar el asalto a la democracia y, hoy sus mentores están fugitivos o presos. Este triste espectáculo recuerda al instinto canino, que vuelve a comer lo que han vomitado.
Estos congresistas de marras, sometiéndose al capricho del señor Henry Pease exhiben un patético escenario: la congresista Annel Townsend falta a la memoria de su padre al apoyar la reforma traidora, los integrantes de la Alianza Unidad Nacional, regocijarse con designar un viejo edificio del congreso con el nombre de Roberto Ramírez del Villar y no valorar su legado constitucional.
Y ¿qué decir de los apristas?, sólo un intento tímido de reclamar el retorno a la Constitución de 1979, pasaron a convertirse en tontos útiles del proyecto claudicador. Al señor Jorge del Castillo, le asignan el capitulo del régimen económico, quien se esfuerza conciliando intereses del capital y los trabajadores, sin advertir que para el pueblo esta cometiendo un acto de doble traición: al legado histórico del fundador de su partido y a los principios democráticos, ¿se repetirá la indignación de los apristas decentes y formar como en otrora el APRA rebelde?.
Para finalizar la traición y exaltar la pomposa “concertación”, malgastan el presupuesto en asambleas y debates circenses, se han presupuestado para el año 2002 N/S 330’190,624.00, y para el departamento de Huanuco, el segundo de mayor pobreza a nivel nacional N/S 7’182,600.00, o sea 45 veces más, sin considerar el déficit fiscal, ¿eso se cubre con privatizaciones?. Para el año 2003, el presupuesto del ejecutivo plantea recaudar N/S 1,424 millones por privatización ($400 millones) y para el pago de la deuda externa la cuarta parte del presupuesto nacional, ¿en beneficio de quien gobiernan “nuestros” representantes?.
El partido gobernante y los congresistas deben predicar con el ejemplo. Cambiar el sentimiento negativo que tiene la población a su clase política y, ser eficiente en sus funciones que realmente les compete, mas no tratar de emitir una nueva constitución para el que no fueron elegidos. La historia nos muestra el sendero de sojuzgamiento y atraso que tuvimos que soportar, también la salida reivindicadota. ¡Basta ya de cambios para permanecer igual!.
Isaac Laurencio Boza
Diario AHORA (14/01/03)

SE AGUO LA FIESTA

SE AGUÓ LA FIESTA
Desterrar la dictadura instaurada en la última década, requirió el concierto de voluntades diversas: Partidos Políticos con tendencias disímiles, Movimientos Cívicos, Militares, y la Juventud vigorosa se embarcaron en la lucha insurreccional, enarbolando las banderas de la democracia, del Estado de Derecho. No era fácil enfrentarse a un gobierno que ha corroído la estructura del Estado y manipulado los medios de comunicación con el fin de perpetuarse en el poder, desoyendo el repudio popular que fue in creciendo hasta lograr su derrocamiento en la fiesta democrática del 2000.
Reconquistada la democracia, empezó el festín electoral de candidatos que pregonaban salvarnos de la podredumbre al que nos sumergió la mafia que secuestro al país, planteando al unísono: Reconstruir la institucionalidad democrática alterada abruptamente con el Autogolpe de Estado de 1992 y, desterrar los estilos de la vieja política de quienes mal nos gobernaron. El que convergió y mejor sintonizó con las demandas populares, ofreciendo saneamiento moral, higiene pública, transparencia, el que pregonaba un cambio radical alcanzó el triunfo.
Logrado la victoria en justa lid electoral, en el Dr. Toledo y su partido hay cierta ambigüedad en sus actos para cristalizar sus propuestas reivindicadoras en favor de los excluidos por el régimen fujimontecinista, quienes confiamos en su mensaje y estilo diferente de hacer política, rompiendo el oprobio del pasado, ahora lo vemos languidecer. Esta bien que a los de arriba se les haya reivindicado (dueños de TV., Magistrados, Diplomáticos, Militares, etc.), pero a los de abajo, que sufrieron y expusieron la vida colocándose en primera fila de la batalla, la deuda aun esta pendiente. ¿Seguirá el Presidente Toledo firme en sus promesas electorales o los festejos le han alterado sus objetivos?, ¿nuestros parlamentarios serán los que lucharon contra el dictador o habrán sido infiltrados fungiendo de demócratas?.
Se aguó la fiesta, nuevamente la democracia se ve amenazada por la infeliz decisión del gobierno y su congreso de conservar el engranaje que mantuvo al país en vilo, conformándose solo con ciertos maquillajes y retoques; señores, ¿dónde queda el gran cambio?. Indignación y vergüenza nos asalta por la decisión de preservar el documento “constitución” del ’93; partida de nacimiento de la dictadura, fruto de un referéndum fraudulento y madre de la ruin década infame. Pretenden ahora sorprendernos con su plan lacayuno de “Nueva Constitución”, ¿Quién les ha elegido como constituyentes a los tránsfugas del parlamento?, ¿poseen el bagaje requerido para afrontar dicha responsabilidad?. Los más conspicuos constitucionalistas planteaban las reformas sobre la base de la Constitución Política de 1979.
El japonés debe estar saltando de un pie, rebosando de alegría por el regalo de Año Nuevo que le dieron el Sr. Henry Pease y sus compinches, al reconocer su estatuto de 1993, como la constitución de la vida democrática del país.¿Cuál es el temor de los seudos demócratas al retorno de la Constitución de 1979?, ¿qué intereses influenciaron para actuar como agentes del fujimorato?, ¿será el artículo 307, párrafo tres de la Constitución de 1979?.
El pueblo consciente de su devenir histórico, que privilegia los principios antes que las prebendas y componendas, seguirá luchando hasta conquistar y construir la democracia verdadera que fulgure en su máximo esplendor, más no simples remedos. El último medio pacífico que queda, es respaldar la iniciativa del FORO DEMOCRÁTICO, que impulsa el restablecimiento de la vigencia de la Constitución Política de 1979, para que el pueblo en última instancia decida su Reconstitución, y añade las enmiendas requeridas como poder soberano. Esperemos que en su consecución no haya obstáculos, de lo contrario los Suyos harán retumbar su voz.
Isaac Laurencio Boza
Diario AHORA (01/02/02)

jueves, 26 de junio de 2008

Carta Magna de 1979

VIGENCIA DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE 1979
A Nicanor Mujica Álvarez

El primer objetivo de una genuina democracia, constituye el restablecimiento del imperio de la ley, privilegiando el orden jerárquico; es decir, por la Constitución Política del Estado, llamada también ley de leyes, por que de ella dependen el resto de la normatividad jurídica. La magistral Constitución democrática de 1979, interrumpida por el abrupto autogolpe de 1992, señala: “Esta constitución no pierde su vigencia ni deja de observarse por acto de fuerza o cuando fuere derogado por cualquier otro medio distinto del que ella misma dispone. En estas eventualidades todo ciudadano investido o no de autoridad tiene el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”. Clarividente mandato constitucional, para establecer su perennidad como la constitución legal, legitima de la democracia.
El asalto a la democracia perpetuado el 5 de abril de 1992, por el triunvirato Montesinos-Fujimori-Hermoza Rios, traicionando el mandato popular convirtieron al Perú en un Estado dictatorial mafioso. Para despercudirnos de la década infame debemos reivindicar la Constitución consensual de 1979 y cumplir la norma que el dictador perjuró: “Todo ciudadano tiene el deber de respetar, cumplir y defender la constitución y el ordenamiento jurídico de la nación”. El presidente Toledo como primer ciudadano del país, debe dar muestra de entereza moral, dignificando la lucha del pueblo por reconquistar la democracia. Del mismo modo, las universidades, los estudiantes y profesionales del derecho, los colegios profesionales y el pueblo en su conjunto, tienen el deber de contribuir a su restablecimiento y recorrer el camino de la democracia sin ambigüedades.
El gobierno transitorio, nombro una Comisión de estudio de las bases de la reforma constitucional, integrada por conspicuos constitucionalistas de variadas tendencias. En sus deliberaciones concluyeron la reforma de la constitución, sobre la base de la Constitución Política de 1979, ciñéndose estricta y exclusivamente a la jurisprudencia constitucional y el Estado de Derecho. Las otras alternativas descartadas eran: reforma de la “constitución” fraudulenta de 1993 o, la convocatoria a una asamblea constituyente que resultaría muy onerosa. Los actuales congresistas ignorando la norma constitucional y transgrediendo el mandato popular, pretenden imponernos una, dizque, nueva constitución, ¿quién les ha elegido como constituyentes? ¡boicoteadores de la democracia y agentes del fujimorato!. Una constitución es producto de un pacto social del pueblo con el Estado y bajo reglas prestablecidas.
Los sólidos argumentos jurídicos se engranaje con el hecho histórico de su concepción, resultado de la lucha popular contra tiranos y burgueses que se turnaban en el manejo del país, para legarnos una constitución de avanzada. Los constituyentes con bagaje, llegando al clímax de su pasión por la justicia, la libertad, y el bienestar del pueblo, institucionalizaron la democracia sobre bases sólidas. Estuvieron presente soldados de lucha de todos los pensamientos, –apristas, socialistas, socialcristianos, etc.- fortalecidos con el aporte de la sociedad civil, para plasmar una HISTÓRICA CONSTITUCIÓN CONCERTADA, por que ningún grupo tuvo mayoría y cada artículo se aprobaba con los votos de la mitad mas uno de sus integrantes. Esta magnánima carta magna, catalogado como una de las mejores constituciones del siglo XX, -modelo de posteriores constituciones del orbe- debe regir los destinos del país democrático del siglo XXI.
No dejarnos abatir por los problemas coyunturales, la prioridad debe ser defender la Constitución progresista de 1979, suprema aspiración de hombres que ofrendaron su vida en búsqueda de la democracia. No es fenómeno natural el concierto de pléyades que de su vida hicieron un magisterio en la lucha por conquistar sus ideales. Sin parangón con esta sarta de timoratos y convenidos, dirigidos por el “camaleón” Carlos Ferrero, ejemplos: Luis Alberto Sánchez con Jorge del Castillo; Jorge del Prado con Rafael Risco; Ramírez del Villar con Henry Pease, comparar ¡una herejía!. Sobre las columnas y sentimientos de estos grandes hombres debemos fortalecer la democracia.
Urge el necesario e inmediato restablecimiento de la Constitución popular de 1979. Influidos por el mensaje redentor de los constituyentes y bajo la mística de los que la defendieron, como: Gral. Jaime Salinas Sedó, Ollanta Humala, Dr. Alberto Borea Odria, Mario Vargas Llosa y otros, cumpliendo su mandato de: “Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman sus funciones... El pueblo tiene el derecho de insurgir en defensa del orden constitucional”, nos toca ponernos en la vanguardia para exigir su restablecimiento, por que los principios y la dignidad no se negocian ¡están primero!. Dejemos este legado para construir un Perú: justo, digno y solidario.
Isaac Laurencio Boza
Diario AHORA (12/04/02)