FRENTES REGIONALES DE LIBERACIÓN NACIONAL
Por: Héctor Huerto Milla (*)
Estamos seguros de que una gran parte del conglomerado
del pueblo peruano, ha dado lectura a la proclama del Dr. Javier Valle Riestra (JVR) publicada
el día 13 de los corrientes en el Diario La Razón, en la cual propone con
gran entusiasmo y cercana esperanza la formación de un “Frente Hayista de
Liberación nacional”, que nos
permita una regeneración de la moral del Estado peruano y de reconstrucción
que arquitecture los cimientos de un Estado de trabajadores manuales e
intelectuales sobre las viejas fronteras, de Ecuador al Norte y Bolivia al sur;
debido a que los partidos políticos han claudicado y las izquierdas se han
infestado de los vicios de las oligarquías y de parecidos partidos arcaicos.
Consideramos que la iniciativa es oportuna y revolucionaria.
Sin embargo, el nombre del referido movimiento no debería ser “Frente Hayista”,
porque ello significaría volver a la propuesta del frente único de 1930, al
Congreso Económico de 1946, al Frente democrático con Prado de 1956, a la
coalición APRA- Odria de 1963 y a la actual propuesta de AGP del Frente
social. El movimiento debería
denominarse Frentes Regionales de Liberación Nacional, lo cual nos
permitiría agrupar a todo el conglomerado social sin nombres, apellidos, y sin
odios y rencores del pasado. Debe ser algo nuevo y renovado. Naturalmente sin
dejar de lado los grandes aportes de los pensadores políticos que tuvo el Perú
durante el Siglo XX y del pensamiento de los politólogos de América, Europa y
Asia; si realmente queremos recuperar la moral y los derechos del conglomerado
social del pueblo peruano.
En las circunstancias actuales en las que vive el
Perú, y debido a las causas generadas por la clase política nacional, nadie
cree en los nombres de los políticos y mucho menos en los Mesías que exponen
floridos y académicos discursos para pretender solucionar los graves problemas
que confronta el Estado peruano. La verdad incuestionable es el hecho concreto
de que las organizaciones de bases han sustituido el rol protagónico de los
partidos políticos; de tal manera que, actualmente, la encarnación de la voz
del pueblo está en los Frentes regionales. No olvidemos que la actual clase
política ha sido la encargada de destruir y desprestigiar el nombre de destacados
políticos, solo por defender los intereses personales y de grupo de sus
miembros.
Frente a ésta realidad, el pueblo del Estado Peruano
necesita enarbolar la bandera de propuestas concretas sobre la base de una
democracia real, participativa, moderna, en donde se permita gobernar a los
peruanos de diversas nacionalidades: citadinos, quechuas, aymaras, amazónicos,
así como a los provenientes de otras culturas allende de nuestras fronteras.
Existe un reducido sector de la población peruana que vive aparentemente
vinculada por los efectos de la globalización, que ocupa un determinado espacio
y que utiliza una misma vía de comunicación, sin embargo este sector no incluye
a todas las nacionalidades que integran la población peruana, las cuales
permanecen desvinculadas por completo.
Esta desvinculación es una consecuencia del hecho de que, los 183 años
de vida republicana del Perú solo han servido para el disfrute del festín de la
clase política en cada proceso electoral nacional o regional, en donde se
negocia el reparto de escaños, fajines ministeriales, embajadas y, sobre todo,
el reparto de la “torta” del presupuesto del Estado a nombre de los pobres del
Perú.
Considero que el Dr. JVR, debería presentar su
propuesta, en forma directa y personal, ante cada una de las Juntas Directivas de
los Frentes Regionales del Perú, para así lograr la convocatoria a una Asamblea
Constituyente y, con ello, arrojar de la administración del Estado a la actual
clase política. Para ello se deberá encargar la Presidencia de la República al
Presidente de la Corte Suprema en ejercicio, quien debería estar secundado en
la administración del Estado por un equipo de ilustres ciudadanos propuestos
por los Frentes Regionales, quienes gobernarían por un periodo de cuatro o seis
meses, durante el cual se elegirá al Presidente de la Asamblea Constituyente.
Pensar en la auto-convocatoria, adelanto de elecciones, declaración de vacancia
de Toledo, en la clausura del Congreso o en realizar actos similares, solo constituye
parte de un discurso tradicional que ha servido para el “reparto del festín”
durante los 183 años de vida republicana.
Una vez lograda la constitución de los Frentes
Regionales de Liberación Nacional, se deberían elaborar las bases
morales y éticas para una Asamblea Constituyente, a fin de evitar que el poder
único, supremo e indiscutible del pueblo del Estado sea contaminado con las
viejas y caducas organizaciones y costumbres del pasado vergonzoso. Esto se debe a que el poder constituyente
debe responder a nuestra realidad telúrica, profunda, totémica que se
encuentran en nuestras comunidades campesinas, pueblos del ande, de la costa y
de la amazonía, quienes se pronuncian a
través de los Asentamientos Humanos que circundan a las 25 ciudades occidentalizadas, en donde se permiten los elevados sueldos
para los sinecuras, a través de impuestos impagables, tarjetas de circulación y
tantas otras membresías a espaldas de la realidad socio económica del pueblo.
Las referidas bases morales y éticas deberían
comprender: la no reelección inmediata
de los constituyentes; el reestablecimiento del sistema bicameral moderno; la
no reelección inmediata en ningún cargo público que provenga de elecciones
populares; la reducción del mandato presidencial a cuatro años, del mandato de
los congresistas a tres años, y del mandato de los congresistas regionales a
dos años; la elección universal
solamente para los Alcaldes Distritales y Provinciales; la designación de los
regidores por las Juntas vecinales por periodos anuales; el voto ciudadano
facultativo; la creación de las regiones con plena autonomía política,
económica y administrativa, la cual deberá estar claramente expresada en la
Constitución nacional y en cada una de
las Constituciones regionales; la aprobación de las dietas de los cargos
públicos por los Frentes Regionales de Liberación Nacional; la creación de la
Escuela Nacional de Magistrados, que ofrezca el grado de Doctorado en
Administración Judicial; la elección de
los miembros del Tribunal Constitucional y del Defensor del Pueblo; entre otros
aspectos más.
Corresponderá al Dr. Javier Valle Riestra (JVR) iniciar
la convocatoria a todos los Frentes Regionales, los mismos que están
conformados por trabajadores, intelectuales, colegios profesionales,
comerciantes, transportistas, juntas vecinales, jubilados, comunidades
campesinas, asentamientos humanos, programas sociales; es decir por todo el
conglomerado social del pueblo organizado, con la finalidad de proponer el inicio de la gran revolución constitucional
del Estado peruano, la formación de los Frentes Regionales de
Liberación Nacional y la redacción de las bases de la Asamblea Constituyente
para el año 2005. Solo así se podrá arrojar del poder del Estado a la actual
clase política corrupta e inmoral, a fin de poder refundar la República peruana
para el siglo XXI. De lo contrario, todo quedará en el discurso y en los buenos
propósitos, tal como lo venimos experimentando desde la década de 1930.
Huánuco, 17 de Febrero del 2005.
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(*) Abogado, con 31 años de ejercicio
profesional. Ex. Diputado nacional en los períodos 1985- 1990, y 1990- 1992;
Docente Universitario y Egresado de la Escuela de Maestría y Ciencias Políticas
de la Universidad Nacional Federico Villareal, en el año 2004.