sábado, 29 de octubre de 2011

Constitución y economía

Por: Juan Francisco Rojas


¿Cuánto se ha perdido con las dos décadas de pragmatismo y de “hago lo que me conviene”? Nunca lo sabremos, pero es evidente que existe un fuerte deterioro en la institucionalidad de la sociedad peruana. Esa institucionalidad que tanta falta hace y que solo se construye sobre la base de un adecuado “pacto social”, expresado en una Constitución legítima, algo de lo que, lamentablemente, carecemos.


Los defensores del modelo sostienen que el país ha crecido y es verdad; los indicadores del producto dicen que estamos en un país más rico, pero, también los indicadores de nutrición y distribución de riqueza dan cuenta de un país más desigual. Sostienen los defensores que los excluidos deben esperar; que el crecimiento algún día les dará más comida rápida, más microviviendas, más artefactos de ínfima calidad, más celulares recargables con publicidad engañosa, más tarjetas de crédito para la ruleta del pago mensual y más centros comerciales donde pasear a sus hijos. También destacan el bienestar que se ve en calles de Lima y otras provincias capitales y del que solo unos cuantos disfrutan; y, hacen de la Constitución vigente (93), el refugio de toda esa bonanza. En cambio, lo que no quieren ver es el crecimiento de la delincuencia.


Levantan la voz contra aquellos que piden una revisión integral de la Constitución y alegan que “a la gente de a pie no le interesa el tema”. Claro, en veinte años, la desregulación promovida por los mal llamados “técnicos” ha creado ciudadanos sin interés en pensar en “temas difíciles”, sin interés en definir posturas ideológicas, sin interés en un marco constitucional y legal que sea creíble; y, lo que es peor, sin ser capaces de entender que una sociedad no es eficiente sin un pacto social que incluya a todos.


La economía requiere de un marco institucional creíble, solo este puede asegurar el derecho de propiedad, el valor de la moneda, la validez y obligatoriedad de los contratos, la solución judicial de los conflictos. Solo de este marco institucional depende que la economía sea un instrumento para el respeto de la dignidad de la persona, fin supremo de la sociedad y del Estado.


¿Por qué entonces no discutir la reforma de la constitución económica? ¿Acaso la reflexión en busca de mejores consensos no es democrática? ¿Por qué esto debiera generar incertidumbre? ¿Acaso porque los que hoy tienen los beneficios temen perderlos? ¿Acaso porque las minorías apoyan el texto vigente y no les interesa el pensamiento de las mayorías? Estas razones no son valederas, los países deben enfrentar sus problemas sociales y no esconderlos debajo de la alfombra.


Cuando la Constitución deja de expresar a todas las voces pierde valor y se transforma en un “simple pedazo de papel”. El costo de reconstruir la legitimidad constitucional es mucho mayor que el esfuerzo de abrir un espacio de debate y revisión del texto vigente.


La mejor Constitución no es la que adscribe a una ideología donde unos ganan y otros pierden, sino aquella que da oportunidad a todas las formas de entender la realidad, y las acoge; en un país, rico, diverso y multicultural como el nuestro.

La República (29/09/2011)

sábado, 1 de octubre de 2011


Dr. Alberto Borea Odría

“Si Congreso mantiene actual Carta Magna se puede convocar a una Asamblea Constituyente”, dice Alberto Borea.
"El constitucionalista Alberto Borea dice que el Parlamento tiene oportunidad histórica de cambiar la Constitución en base a la de 1979. Invoca al gobierno del presidente Ollanta Humala apoyar iniciativa que impulsa junto a otros juristas.


-¿Por qué poner nuevamente sobre el tapete el tema constitucional?

-Este será un tema recurrente mientras no se resuelva la situación generada por un audaz que dio un golpe de Estado (Alberto Fujimori) y que pretendió, recuperada la democracia, escapar del país, que sigamos rigiendo con las normas que dictó para su gobierno autoritario. Eso no tiene lógica. El debate seguirá si es que de una vez no concluimos la reforma del sistema constitucional.

-¿Cree que están dadas las condiciones?

-Están perfectamente dadas. Hemos elegido un Congreso donde ninguno de los partidos tiene mayoría. Esto garantiza pluralidad y que cualquier trámite sobre la modificación de la Constitución requiera consenso para producir, como llama Julio César Gaviria, un tratado de paz interno.

-Han pasado más de 10 años que se fue Fujimori ¿por qué no se hizo antes la reforma?

-El expresidente Valentín Paniagua preparó un proyecto a través de un grupo de juristas, pero su gobierno fue muy corto. Allí se estableció tres caminos que nadie siguió. Vino el gobierno de Toledo y avanzó una comisión con Pease y Del Castillo que llegó a varios consensos.

-¿Por qué no se avanzó más?

-Seguramente habían muchos intereses.

-¿Intereses?

-Siempre hay intereses contrapuestos como el de los que les conviene que el sistema económico siga como está. Hay quienes creen, como yo, que hay que fomentar el desarrollo económico pero a la vez proteger la seguridad para que el país siga creciendo en inversiones y permita la inclusión. No se paró por los intereses de quienes queríamos impulsar las reformas sino por quienes querían detenerlas.

-Alan García habló de restituir la Constitución del 79...

-Estafó al país porque prometió eso a la población. Sin embargo ni siquiera tocó el tópico en los cinco años de su segundo gobierno.

TIEMPO DE REFORMA


-¿Cómo hacer la reforma sin caer en exabruptos?

-Hay que modificar el artículo 206º que establece el procedimiento para que la Constitución sea cambiada y fijar cómo hacerla sin sobresaltos, sin alterar equilibrios en el país, procurando más bien que sirva como un salto para adelante y la cancelación de esta situación de arenas movedizas que sufrimos desde la época de Fujimori.

-¿Cuáles son los pasos?

-Primero, la reforma debe producirse sobre la base de la Constitución del 79, que recoge un propósito plural y da un espacio a todos los peruanos. Segundo hay que incorporar íntegramente el preámbulo de esa Carta. Los reformadores, es decir, los miembros del actual Congreso, tienen que incorporar aquellas reformas que van en sentido de mejorar el sistema democrático republicano de gobierno, el sistema de los derechos humanos y el crecimiento económico.

-¿Cómo quedan actos llevados adelante con esta Constitución?

-Se tienen que consolidar siempre que no haya habido violación de los derechos humanos ni latrocinios.

-¿Cree realmente que haya voluntad de los congresistas para hacer estas reformas?

-Espero que sí, porque no les estás poniendo al lado una Asamblea Constituyente nueva sino que le estás diciendo que el Perú quiere que el tema se resuelva y el encargo es para ellos. Si no quieren, no se atreven o no tienen capacidad para hacerlo, procede la convocatoria a una Asamblea Constituyente porque hay que terminar con este asunto.

-¿Entonces la posibilidad de una Asamblea Constituyente aún está abierta?

-Si es que ha pasado un año y ellos (los congresistas) no hacen la reforma se convoca. Por eso se está modificando el artículo 206º del “Texto de Fujimori”.

-¿Cuánto han avanzado?

-Estamos preparando la recolección de 60 mil firmas para luego presentar el proyecto al Congreso para su debate. Si éste lo aprueba y comienza su proyecto de reforma constitucional, magnífico, pero si lo rechaza nosotros pediremos la convocatoria a un referéndum e iremos a que el pueblo decida si tenemos razón quienes queremos que se modifique la situación constitucional o los que quieren que las cosas sigan igual como Fujimori las dejó.
(La Primera - 30/09/2011)
Helio Ramos
Redacción