jueves, 26 de junio de 2008

Carta Magna de 1979

VIGENCIA DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE 1979
A Nicanor Mujica Álvarez

El primer objetivo de una genuina democracia, constituye el restablecimiento del imperio de la ley, privilegiando el orden jerárquico; es decir, por la Constitución Política del Estado, llamada también ley de leyes, por que de ella dependen el resto de la normatividad jurídica. La magistral Constitución democrática de 1979, interrumpida por el abrupto autogolpe de 1992, señala: “Esta constitución no pierde su vigencia ni deja de observarse por acto de fuerza o cuando fuere derogado por cualquier otro medio distinto del que ella misma dispone. En estas eventualidades todo ciudadano investido o no de autoridad tiene el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”. Clarividente mandato constitucional, para establecer su perennidad como la constitución legal, legitima de la democracia.
El asalto a la democracia perpetuado el 5 de abril de 1992, por el triunvirato Montesinos-Fujimori-Hermoza Rios, traicionando el mandato popular convirtieron al Perú en un Estado dictatorial mafioso. Para despercudirnos de la década infame debemos reivindicar la Constitución consensual de 1979 y cumplir la norma que el dictador perjuró: “Todo ciudadano tiene el deber de respetar, cumplir y defender la constitución y el ordenamiento jurídico de la nación”. El presidente Toledo como primer ciudadano del país, debe dar muestra de entereza moral, dignificando la lucha del pueblo por reconquistar la democracia. Del mismo modo, las universidades, los estudiantes y profesionales del derecho, los colegios profesionales y el pueblo en su conjunto, tienen el deber de contribuir a su restablecimiento y recorrer el camino de la democracia sin ambigüedades.
El gobierno transitorio, nombro una Comisión de estudio de las bases de la reforma constitucional, integrada por conspicuos constitucionalistas de variadas tendencias. En sus deliberaciones concluyeron la reforma de la constitución, sobre la base de la Constitución Política de 1979, ciñéndose estricta y exclusivamente a la jurisprudencia constitucional y el Estado de Derecho. Las otras alternativas descartadas eran: reforma de la “constitución” fraudulenta de 1993 o, la convocatoria a una asamblea constituyente que resultaría muy onerosa. Los actuales congresistas ignorando la norma constitucional y transgrediendo el mandato popular, pretenden imponernos una, dizque, nueva constitución, ¿quién les ha elegido como constituyentes? ¡boicoteadores de la democracia y agentes del fujimorato!. Una constitución es producto de un pacto social del pueblo con el Estado y bajo reglas prestablecidas.
Los sólidos argumentos jurídicos se engranaje con el hecho histórico de su concepción, resultado de la lucha popular contra tiranos y burgueses que se turnaban en el manejo del país, para legarnos una constitución de avanzada. Los constituyentes con bagaje, llegando al clímax de su pasión por la justicia, la libertad, y el bienestar del pueblo, institucionalizaron la democracia sobre bases sólidas. Estuvieron presente soldados de lucha de todos los pensamientos, –apristas, socialistas, socialcristianos, etc.- fortalecidos con el aporte de la sociedad civil, para plasmar una HISTÓRICA CONSTITUCIÓN CONCERTADA, por que ningún grupo tuvo mayoría y cada artículo se aprobaba con los votos de la mitad mas uno de sus integrantes. Esta magnánima carta magna, catalogado como una de las mejores constituciones del siglo XX, -modelo de posteriores constituciones del orbe- debe regir los destinos del país democrático del siglo XXI.
No dejarnos abatir por los problemas coyunturales, la prioridad debe ser defender la Constitución progresista de 1979, suprema aspiración de hombres que ofrendaron su vida en búsqueda de la democracia. No es fenómeno natural el concierto de pléyades que de su vida hicieron un magisterio en la lucha por conquistar sus ideales. Sin parangón con esta sarta de timoratos y convenidos, dirigidos por el “camaleón” Carlos Ferrero, ejemplos: Luis Alberto Sánchez con Jorge del Castillo; Jorge del Prado con Rafael Risco; Ramírez del Villar con Henry Pease, comparar ¡una herejía!. Sobre las columnas y sentimientos de estos grandes hombres debemos fortalecer la democracia.
Urge el necesario e inmediato restablecimiento de la Constitución popular de 1979. Influidos por el mensaje redentor de los constituyentes y bajo la mística de los que la defendieron, como: Gral. Jaime Salinas Sedó, Ollanta Humala, Dr. Alberto Borea Odria, Mario Vargas Llosa y otros, cumpliendo su mandato de: “Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman sus funciones... El pueblo tiene el derecho de insurgir en defensa del orden constitucional”, nos toca ponernos en la vanguardia para exigir su restablecimiento, por que los principios y la dignidad no se negocian ¡están primero!. Dejemos este legado para construir un Perú: justo, digno y solidario.
Isaac Laurencio Boza
Diario AHORA (12/04/02)

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