lunes, 30 de junio de 2008

SE AGUO LA FIESTA

SE AGUÓ LA FIESTA
Desterrar la dictadura instaurada en la última década, requirió el concierto de voluntades diversas: Partidos Políticos con tendencias disímiles, Movimientos Cívicos, Militares, y la Juventud vigorosa se embarcaron en la lucha insurreccional, enarbolando las banderas de la democracia, del Estado de Derecho. No era fácil enfrentarse a un gobierno que ha corroído la estructura del Estado y manipulado los medios de comunicación con el fin de perpetuarse en el poder, desoyendo el repudio popular que fue in creciendo hasta lograr su derrocamiento en la fiesta democrática del 2000.
Reconquistada la democracia, empezó el festín electoral de candidatos que pregonaban salvarnos de la podredumbre al que nos sumergió la mafia que secuestro al país, planteando al unísono: Reconstruir la institucionalidad democrática alterada abruptamente con el Autogolpe de Estado de 1992 y, desterrar los estilos de la vieja política de quienes mal nos gobernaron. El que convergió y mejor sintonizó con las demandas populares, ofreciendo saneamiento moral, higiene pública, transparencia, el que pregonaba un cambio radical alcanzó el triunfo.
Logrado la victoria en justa lid electoral, en el Dr. Toledo y su partido hay cierta ambigüedad en sus actos para cristalizar sus propuestas reivindicadoras en favor de los excluidos por el régimen fujimontecinista, quienes confiamos en su mensaje y estilo diferente de hacer política, rompiendo el oprobio del pasado, ahora lo vemos languidecer. Esta bien que a los de arriba se les haya reivindicado (dueños de TV., Magistrados, Diplomáticos, Militares, etc.), pero a los de abajo, que sufrieron y expusieron la vida colocándose en primera fila de la batalla, la deuda aun esta pendiente. ¿Seguirá el Presidente Toledo firme en sus promesas electorales o los festejos le han alterado sus objetivos?, ¿nuestros parlamentarios serán los que lucharon contra el dictador o habrán sido infiltrados fungiendo de demócratas?.
Se aguó la fiesta, nuevamente la democracia se ve amenazada por la infeliz decisión del gobierno y su congreso de conservar el engranaje que mantuvo al país en vilo, conformándose solo con ciertos maquillajes y retoques; señores, ¿dónde queda el gran cambio?. Indignación y vergüenza nos asalta por la decisión de preservar el documento “constitución” del ’93; partida de nacimiento de la dictadura, fruto de un referéndum fraudulento y madre de la ruin década infame. Pretenden ahora sorprendernos con su plan lacayuno de “Nueva Constitución”, ¿Quién les ha elegido como constituyentes a los tránsfugas del parlamento?, ¿poseen el bagaje requerido para afrontar dicha responsabilidad?. Los más conspicuos constitucionalistas planteaban las reformas sobre la base de la Constitución Política de 1979.
El japonés debe estar saltando de un pie, rebosando de alegría por el regalo de Año Nuevo que le dieron el Sr. Henry Pease y sus compinches, al reconocer su estatuto de 1993, como la constitución de la vida democrática del país.¿Cuál es el temor de los seudos demócratas al retorno de la Constitución de 1979?, ¿qué intereses influenciaron para actuar como agentes del fujimorato?, ¿será el artículo 307, párrafo tres de la Constitución de 1979?.
El pueblo consciente de su devenir histórico, que privilegia los principios antes que las prebendas y componendas, seguirá luchando hasta conquistar y construir la democracia verdadera que fulgure en su máximo esplendor, más no simples remedos. El último medio pacífico que queda, es respaldar la iniciativa del FORO DEMOCRÁTICO, que impulsa el restablecimiento de la vigencia de la Constitución Política de 1979, para que el pueblo en última instancia decida su Reconstitución, y añade las enmiendas requeridas como poder soberano. Esperemos que en su consecución no haya obstáculos, de lo contrario los Suyos harán retumbar su voz.
Isaac Laurencio Boza
Diario AHORA (01/02/02)

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